LETRAS DESDE MÉXICO
Los mexicanos y el absurdo
sábado 17 de junio de 2017, 18:57h
Actualizado el: 17/06/2017 19:54h
En alguna ocasión(quizá alguien pudiera haberlo dicho de España) escuché una frase entre el humor y el desconsuelo: si Franz Kafka hubiera vivido en México, podría haber sido un notable escritor costumbrista.
La verdad, los mexicanos nos damos siempre un abrazo prolongado con el absurdo. Somos absurdos y nos entendemos entre nosotros, excepto cuando nadie nos entiende, así sea uno de los nuestros. Aquí dos y dos son cuatro excepto cuando son cinco.
Todo esto viene por una pendencia entre el gobierno de la ciudad de México y un juez federal cuya autoridad ha suspendido una obra pública con la cual la mitad de la población está de acuerdo y la otra mitad también, aunque no quiere hacerla. ¿Así o más claro?
Se trata de meter autobuses de dos pisos a lo largo de la más significativa avenida de la ciudad, donde está el monumento a la Independencia aun cuando en su nombre lleve el de la Reforma juarista. Pero como la avenida bordea el bosque de Chapultepec (nuestro Retiro, por decirlo así), lo cual para algunos es un sacrilegio y para otros un negocio.
Una organización no gubernamental, la Academia Mexicana de Derecho Ambiental, ha pedido el amparo de la justicia para frenar el proyecto y hasta ahora lo ha conseguido, pero de manera un tanto incomprensible como ahora se verá. Estas son algunas de las líneas del “incidente de suspensión”, dictado por el juez Silva.
Lea usted estos datos:
“…Si bien es cierto que resulta necesaria la constante mejora en los servicios de transporte público que se encuentra obligado a prestar el Estado, en este caso la Ciudad de México, por el constante avance tecnológico que impera en nuestros días, y que ayuda a la transformación de los servicios que se utilizan; es dable suponer que en un período más bien corto de tiempo, podría sustituirse el Metrobús por otro medio de transporte que resulte más efectivo, rápido y seguro, de manera que la suspensión de su construcción podría ser reparable…”
Esto seguramente fue escrito por Eugène Ionesco;
--¿Cómo, podría sustituirse el Metrobús cuya construcción ha sido suspendida? ¿Cómo sustituir lo inexistente?
Ahora bien, si se le imagina sustituible, es también porque se le supone viable; o sea, se puede hacer. Y si se puede hacer, ¿cuál es el caso de esta suspensión?
Eso nada más lo podría explicar el juez Fernando Silva García.
O quizá la explicación esté en estas palabras de Miguel Ángel Mancera, publicadas ayer en estas páginas:
“El jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, dijo que hay “intereses políticos” detrás de la suspensión de las obras de Paseo de la Reforma, donde se construirá la Línea 7 del Metrobús.
“Mancera advirtió que tras la suspensión definitiva, concedida por un juez federal, el gobierno local recurrirá al amparo (el amparo contra el amparo), para que las obras continúen.
“El mandatario aseveró que sí habrá Metrobús en Reforma y defendió la construcción de la Línea 7 al comentar que es necesaria “porque obviamente en el momento en que tú sustituyes más de 150 vehículos por 80, nada más en esa suma y resta tienes un beneficio sustancial”.
Fácil de comprender; ¿no?