Prietas las pilas
miércoles 02 de julio de 2008, 00:33h
Hay ocasiones en las que la discusión de un asunto importante en sede parlamentaria pasa de puntillas, desplazado por atención que suscitan acontecimientos de otra índole. Esta vez ha sido el turno de nuestro Ejército, cuya flamante ministra, Carmen Chacón, se acaba de incorporar de su baja maternal. Semejante circunstancia habría sido sumamente reseñable, de no ser porque España aún seguía con la resaca de haber ganado la Eurocopa. Tan es así, que la propia Chacón se permitió dar comienzo a su intervención felicitando a los integrantes de la selección de fútbol. Ante un comienzo tan conciliador, era de esperar una comparecencia plácida, como así fue. De hecho, en palabras de la ministra -no contradichas por nadie-, la tónica general fue la del consenso.
Consenso. Bonita palabra cuando tiene un respaldo sólido detrás. Pero ocurre que sus Señorías, o bien estaban todavía de celebración, o pensando en las vacaciones de verano, o es que realmente consideraban que la discusión de asuntos que atañen a nuestro Ejército es un tema menor. Sólo así se entiende la escasa o nula reacción ante la falta de argumentaciones consistentes. No hubo referencia alguna a las dificultades de reclutamiento de la tropa y marinería profesional, hasta el punto de haber tenido que recurrir a extranjeros. Tampoco a la disminución de aspirantes al ingreso en las Academias Militares, cuando no hace mucho había que hacer criba, ante la cantidad de solicitudes. Menos aún se habló en profundidad del sentido de nuestra permanencia en Kosovo, ni en Afganistán, salvo unas cuantas generalidades. Lo único que se sabe es que en breve se producirá la renovación de la cúpula militar. Poco más. Bueno, sí, se defendió la ministra -excusatio non petita...- con aquello de que “el ejército no es una ONG”, para actos seguido añadir que se avanzará en medidas de igualdad, como “la revisión del tallaje de los uniformes”. También destacó sobre el resto de cuerpos a la UME -Unidad Militar de Emergencias-, esa especie de cooperantes de uniforme cuyo cometido es ciertamente nebuloso, toda vez que asumen tareas que antes desempeñaba brillantemente el Ejército en cualquiera de sus armas, Protección Civil o Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. En cualquier caso, hay crisis -o desaceleración-, España ha ganado la Eurocopa, y en breve muchos iniciarán sus vacaciones. Razones de sobra como para despachar los asuntos militares en una sesión tranquila. No vaya a ser que alguien se tome nuestra seguridad nacional en serio...