Cuando se alzan tantas voces en la sociedad civil sobre el tema de candente actualidad como es el de la reforma de la Seguridad Social, del que todo el mundo habla pero ningún Gobierno hace nada por resolver. Hay voces más autorizadas que la mía, como la del Presidente del Banco de España y la del ex Presidente de Gobierno don José María Aznar en el sentido que hay que prorrogar la edad de jubilación a los 69 años. Efectivamente hay que trabajar más, ya lo decía don Emilio Botín, para poner a España donde le corresponde estar.
En España se estableció el actual sistema de la Seguridad Social, por Ley de 28 de diciembre de 1963, con un régimen mixto, que compatibilizaba el sistema de reparto en lo público (los cotizantes en activo mantienen a los pasivos) con un sistema privado de capitalización (fondos de pensiones y mutualidades - que recomiendo a todos mis amigos-). Entonces teníamos un sistema de pensiones ideal, como tantas cosas buenas, la gastronomía, el sol, las mujeres, y un sistema de salud pública que para si lo quisieran los americanos. Pero esto, señores con una natalidad de 2,35 hijos por mujer, puede que fuera económicamente posible, lo que está claro es que con una tasa de 1,33 hijos por mujer es inviable.
En los años 70 y 80, hubo una transición política y nos dimos la Constitución más estable de la Historia de España, que ha propiciado el mejor nivel de vida que ha habido nunca en nuestra patria, gracias al Rey D.Juan Carlos, a la estabilidad política que nos ha dado la Constitución de 1978, junto con la posición geoestratégica de España en Europa, pero también hubo otros cambios, como la incorporación masiva de la mujer al trabajo (años 80), con la consiguiente emancipación de la mujer y una crisis de valores morales, no solo en España sino en todo Occidente.
Parece como si algunos mentecatos, con coleta, quisieran olvidar los tres pilares en los que se funda Europa, la filosofía griega, el Derecho Romano y el cristianismo. Afortunadamente tras la Revolución francesa surgió la idea de la separación de la Iglesia y el Estado, aunque recientemente estamos asistiendo a hechos que demuestran que para algunos torpes las guerras de religión no han sido superadas en el mundo. España y Europa no pueden renunciar a sus raíces cristianas, porque eso sería el fin de Europa y darle la razón a Spengler, cuyas tesis sobre la decadencia de Europa son bien conocidas, a la par que muy desprestigiadas según la mayoría de los historiadores.
Hablo de todo esto porque tiene que ver con la crisis de la Seguridad Social. No es lo mismo parir cuatro hijos que no tener ninguno - las machorras que diría Delibes-. Y esto si tiene que ver con la sostenibilidad del sistema.
Con frecuencia se leen artículos en la prensa sobre la crisis de la S.S. pero todos hablan desde el punto de vista económico. Será verdad lo que decía un periodista del País, siento no recordar tu nombre, que estamos gobernados por contables. La crisis de la S.S., hay que enfocarla no sólo como un tema economicista, sino desde un punto de vista global, moral, humano, porque forma parte de la crisis moral de España, y de Europa.
En resumen propongo las siguientes medidas, para evitar la quiebra del sistema:
1º) Fomento de la natalidad.
Pagar un sueldo a las madres de familia o al cabeza de familia de 100 euros al mes por el primer hijo, 200 euros al mes por el segundo hijo, y 300 euros al mes por el tercero, hasta la mayoría de edad, los 18 años. Esto requeriría contratar a una empleada de hogar. Al darle de alta (se crea un nuevo puesto de trabajo) y se reingresaría en la Caja de la Tesorería General de la Seguridad Social (61 euros al mes) se retroalimentaría el sistema.
2º) Poner una cotización obligatoria a los robots de un 8%; sobre qué base de cotización. Los robots, obviamente, no tienen sueldo pero si un coste de amortización, que se calcularía, dividiendo el precio de coste de la maquina por el número de años de vida activa y esta cantidad por doce mensualidades. Eso nos daría el sueldo del robot. Y porqué un 8%, porque es la tercera parte de la cotización de un empresario en el Régimen General de un trabajador por cuenta ajena. Una máquina evidentemente no genera gastos sanitarios, aunque si reparaciones, tampoco devenga pensión, pero si genera paro de personal no cualificado. Ese dinero de la recaudación se destinaría por el Ministerio de Trabajo a la formación profesional y educación.
Es fundamental la formación profesional continua de los 16 a los 66 años. Antaño cuando salías de la Universidad te creías Dios, que te lo sabías todo, y es a partir de ahí cuando empiezas a aprender.
El tema de la reforma de la Seguridad Social es un tema de Estado que ha de afrontar cualquier Gobierno de la nación, independientemente de su color. Es como el tema de la educación ¡Es vital, de supervivencia! Y mientras tanto vemos a algunos políticos como niños de pecho berreando porque quieren que les pongan la cuna en la Moncloa. Hemos asistido en los últimos años a reformas de la educación cada 4 años, cada cambio de gobierno; El tema de la educación es a 30 años vista. Se echa en falta políticos de la talla de Churchill, Adenauer y el mismo Kohl que se preocupen de solucionar los problemas que tiene el país y no narcisistas que solo miran a su propio ombligo, de efebos con talla pero sin inteligencia.
Ningún Gobierno hasta la fecha, incluido el del Sr. Aznar, el mejor Presidente de la democracia, ha tenido agallas para hincarle el diente al tema de las pensiones ¡Y ya tenemos 8,5 millones de pensionistas! ¡Es hora de hacer un pacto de Estado y tomar medidas que incluyan a todos los partidos constitucionalistas y zanjar de una vez por todas el tema de la reforma de la Seguridad Social y eso hay que hacerlo ya!
La asociación INVERCO representante de la banca y las aseguradoras en su “Informe sobre el Sistema de Pensiones de Seguridad Social y Sistemas Complementarios” propone medidas para impulsar los planes de pensiones. Propone impulsar un sistema de capitalización con aportación del 2% del salario bruto por la empresa y otro 2% por los trabajadores. Descontando la parte de la empresa de las cotizaciones empresariales en el Régimen General. Al trabajador se le descontaría otro 2%, destinándolo a un vehículo de inversión, salvo que expresamente diga que quiere cobrarlo en efectivo.
En Suecia, donde se pagan muchos más impuestos que en España hay:
1º)Una pensión pública mínima.
2º)Una pensión de capitalización individual obligatoria.
3ª)La posibilidad de un plan de pensiones privado compatible con los anteriores.
La banca lleva años aspirando a controlar el dinero de las pensiones. Lo mismo los sindicatos. Yo creo que lo mejor sería que ese fondo lo administrara una entidad privada, como lo hace con honradez y profesionalidad la Mutualidad General de la Abogacía con los ahorros de los Abogados (un 5% de rentabilidad anual). Sin meter mano ni banca ni sindicatos. Todos hemos visto como han acabado las cajas de ahorros, presididas por políticos, banqueros y sindicalistas. Con la responsabilidad directa de un político de cuyo nombre no quiero acordarme, que hizo la Ley de Cajas. También hay casos exitosos como la Caixa, administrada honradamente, nacida como un fondo de pensiones y al mismo tiempo compatibilizando con la labor de un banco, prestando ese mismo dinero, mientras no llega el hecho causante de la pensión del cotizante. Nadie como los catalanes para los negocios con el dinero, no así con la política. Quizás podría estar administrada por una entidad privada formada por un banco (85%) y sindicatos (15%).
Es muy importante garantizar la profesionalidad e independencia absoluta de este ente que se cree, ya que el dinero que va a administrar es muy goloso para bancos y sindicatos. En cuanto a la Administración todos sabemos cómo acabó la Mutualidad de la Previsión del Instituto Nacional de Previsión, en la quiebra. Tiene que estar regido con criterios profesionales y sin ninguna interferencia política ni administrativa directamente respondería al Tribunal de Cuentas.