«Son unos asesinos, simplemente unos criminales que no nos van a aterrorizar. Toda España es Barcelona. Las Ramblas volverán a ser de todos». Con este tuit, la Casa Real condenó rápidamente el brutal y cobarde atentado que ayer sembró el caos y la tragedia en la Ciudad Condal. Y Su Majestad el Rey estará hoy presente en la plaza de Cataluña para sumarse al minuto de silencio en solidaridad con las víctimas.
Esta contundencia es la que debe presidir la respuesta a la criminalidad de la Yihad, que en el ataque de ayer se ha cobrado trece nuevas víctimas y más de de un centenar de heridos, algunos muy graves. El Daesh reivindicó el atentado, que se llevó a cabo mediante el sistema del atropello masivo, un método utilizado recientemente en otras ciudades europeas como Niza, Estocolmo, Berlín y Londres. Un método muy fácil para los terroristas y que garantiza muchas víctimas. Nada más sencillo que alquilar un vehículo y convertirlo en arma asesina. Después del ataque en las Ramblas, un nuevo atropello se produjo en Cambrils (Tarragona). Ataques que podrían haber sido aún más dantescos, pues se vinculan con la explosión de una casa en Alcanar, en la que sus habitantes preparaban explosivos.
Los Cuerpos de Seguridad han actuado con diligencia, lo que ha permitido la detención de varios de los presuntos terroristas y abatir a los que atacaron en Cambrils. Las investigaciones continúan a marchas forzadas, pues el conductor de la furgoneta que provocó la masacre sigue huido. Diligente también fue la respuesta internacional, llegando con rapidez mensajes y declaraciones de absoluta condena y de apoyo por parte de prácticamente todos los dirigentes. Como símbolo, una Torre Eifell apagada en señal de duelo y el Ayuntamiento de Tel-Aviv con la bandera de España. Hay que señalar asimismo que la comunidad musulmana en España -que tiene su mayor implantación en Cataluña-, ha condenado el atentado. Su colaboración enérgica (información y denuncias) en la lucha contra los radicales ha de ser mucho más intensa y continua.
El terrorismo yidahista se ha propuesto convertir Europa en un escenario sangriento, tras haber declarado la guerra a todos, a un modo de vida democrático, libre y pacífico, que en su vesania asesina el islamismo radical no soporta. Pero no se lo vamos a tolerar. En estos tristes y trágicos momentos, es imprescindible mantener la calma, pues objetivo también del terror es desencadenar el miedo en la población. Y es completamente vital que haya unidad entre todos, sin la más mínima fisura, para que la respuesta al terror sea firme, eficaz y rotunda. El Pacto de Estado contra el terrorismo yihadista, que firmaron la mayoría de los partidos, con alguna clamorosa ausencia, como la de Podemos -que es urgente que reconsidere su incomprensible postura-, debe ser un claro instrumento de unidad. Convocado por el Gobierno, la ciudadanía espera que todos los partidos estén a la altura de las circunstancias.