Los Thunder dan un golpe de efecto en busca de acercarse al anillo.
La Conferencia Oeste se ha dinamitado en este verano. Si la unión de Chris Paul y James Harden en Houston supuso un cataclismo para el monopolio ejercido por los vigente campeones, los Golden State Warriors, este domingo se ha confirmado el segundo terremoto que pone en suspenso en favoritismo de Kevin Durant y Stephne Curry. Los Oklahoma City Thunder han apostado a lo grande y han conseguido juntar en el mismo vestuario a Russell Westbrook -actual MVP-, Paul George y a Carmelo Anthony, la guinda para cualquier franquicia que quiera aspirar al título.
De este modo se clausuró el culebrón de esta ventaja de traspasos en la liga de baloncesto estadounidense. Después de la salida de Kyrie Irving de Cleveland, a Boston a cambio de Isaiah Thomas, el destino de Anthony, que había decidido abandonar Nueva York hace meses, se convirtió en el tema de cabecera en los medios que siguen el día a día de la NBA. Y, aunque sonara para liderar la reconstrucción de los Lakers, el disparo definitivo de los Rockets o para apuntalar el proyecto del equipo de Lebron James, finalmente ha decidido recalar en un mercado pequeño pero de refrescado aroma estelar.
El trato que ha cercenado las conjeturas y ha estremecido a los profesionales del baloncesto en Estados Unidos ha encumbrado a Sam Presti, el general manager de los Thunder, se firmará este lunes e incluye un intercambio de jugadores que implica la llegada de Melo y la marcha del pívot Enes Kanter y el tirador Doug McDermott y una segunda ronda de los Bulls en el próximo draft (2018) a los Knicks. El mencionado acuerdo remarca la candidatura del directivo a recibir el galardón de Ejecutivo del año, pues a ese traspaso se une la conversión de Victor Oladipo y Domantas Sabonis en Paul George. A falta de completar matices en lo relativo a la rotación, el golpe maestro es legendario.
Porque los de Oklahoma demostraron una astucia sobresaliente para encontrar su hueco entre las habladurías y las conversaciones para acertar en el momento perfecto para destapar su carta. Presti localizó el instante en el que las charlas entre Knicks, el jugador y los Rockets se había enfriado para lanzarse a por un jugador de 33 años, estrella absoluta aunque devaluado, que ansía en el epílogo de su carrera alcanzar el anillo del campeonato o, al menos, pertenecer a un equipo con opciones de ganarlo, algo de los que nunca ha disfrutado en su currículo profesional.
Así, al borde del inicio del curso los Thunder gritan protagonismo con un Big Three que se estrenará, curiosamente, en casa y contra los Knicks (19 de octubre). El olfato de Presti y el equipo directivo ha abonado el terreno para que Westbrook y Anthony aborden, de manera seria, el único objetivo que a estas alturas les falta. Y Carmelo, que ha renunciado a 8,1 millones de bonus que le correspondía en caso de traspaso (trade kicker) para mostrar su urgencia por salir de Nueva York, cierra una etapa en el Madison con 24 puntos de promedio pero sólo tres apariciones en play-offs después de siete temporadas.