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TRIBUNA

El principio de realidad

Natalia K. Denisova
sábado 28 de octubre de 2017, 19:30h

La declaración de la independencia unilateral ha sido el esperpento final de una semana agitada y llena de incertidumbre. Pocas veces tuvimos mejor ocasión para sondear la profundidad de la crisis de los medios de comunicación. Las tertulias han sido de lo más divertido. Hasta podríamos habernos reído, si no fuera tan grave el riesgo de la ruptura de España. Los tertulianos han lucido su imaginación a lo grande: las teorías conspiradoras han aflorado en las cadenas de televisión, radio y artículos de prensa. Todo fueron expresiones dominadas por un“creo”, “sospecho”, “me parece”… Pocas opiniones estuvieron basadas en el análisis de las circunstancias concretas. La cultura de “evasión” de la realidad se ha asentado con tal fuerza en nuestras testas que ya no hay manera de ver lo que pasa a nuestro alrededor.

La aplicación del artículo 155 se les ha pasado desapercibida. A pesar de haber sido anunciada esta decisión por Mariano Rajoy, y llevada al trámite del Senado, los periodistas seguían discutiendo sobre si se aplicaría o no. Anunciada la medida ya sobrepasaba al anunciante. El Estado estaba en marcha. Era difícil detenerlo. El poder del Estado sobrepasa a sus analistas. Me explico. Hace más de quinientos años, Felipe II había rematado lo que empezaron los Reyes Católicos: el Estado moderno. Un gran aparato burocrático creado en torno al rey funcionaba como un reloj, casi independientemente del monarca. Hasta las provincias más lejanas podían ser administradas y gobernadas sin ningún representante del monarca, mientras que éste, llamado virrey, efectuaba un larguísimo viaje a América o las Filipinas. Por otro lado, tenemos otra característica peculiar de la política española: las medidas represivas que en otros países pueden resolver los problemas de rebeliones o sediciones, en España llevarían a conflictos civiles inmediatos. Tomado esto en cuenta, no hay otra opción que reconocer la astucia de Mariano Rajoy en la elaboración y aplicación del artículo 155 por primera vez durante la democracia.

Sin embargo, la mayoría de tertulianos y periodistas han adaptado una actitud de niños enfadados que airosamente exigen más y más medidas represivas contra Cataluña. No ven las medidas minuciosas de este 155 de Rajoy, donde se regula hasta la desobediencia de los funcionarios de quinta fila que quedarán sin sueldo. No, esto les parece poco a los tertulianos y quieren detenciones inmediatas, tribunales ad hoc y otras medidas represivas que no aceptan medias tintas sino que llevarían a los culpables al patíbulo. ¿Qué ha sucedido para que perdamos hasta tal punto la noción del Estado y del Derecho? Esto no es una cuestión de manuales u opiniones, señores, sino una realidad que funciona y requiere ciertos plazos para su cumplimento. ¿Qué ofrecerán los “tertulianos” para evitar los disturbios en la calle? Algunos dicen “control efectivo del territorio”. Todos olviden de un pequeño inconveniente: el Estado moderno desde el siglo XVI se basa en una limitación de su área de poder.

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