En México de pronto, como los hongos, brotaron los “candidatos independientes a la presidencia de la república”, con todo su sospechoso caudal de entusiasmo.
La legislación les obliga, para poder participar en la papeleta, a presentar adhesiones firmadas de 850 mil ciudadanos del listado electoral. Y se ha armado un desmadre porque la forma de hacerlo, mediante una aplicación de Internet, no funciona. Como otras muchas cosas.
Pero debo seguir estas líneas con una confesión personal. El voto ciudadano es secreto, pero el no voto puede ser público. Yo no diré por quién voy a votar en las próximas elecciones federales, pero sí aseguro esto: nunca votaré por ninguno de los independientes registrados hasta ahora y confusos mendicantes de la firma consagratoria, de la misma manera como ninguno de ellos votaría por mi. Estamos a mano.
--Una firmita por el amor de Dios, dicen los “independientes” y como consiguen poco en tu taza, pues hacen lo mejor de sus vidas: quejarse de las reglas, de las aplicación es, de las ventajas de los otros, de la estructuras invisible, de la puesta del sol y de la salida del véspero.
En una democracia representativa como esta (en apariencia), el valor de un político va en proporción directa a la representatividad lograda, ya sea por sí o por la estructura y la militancia de un partido. Quienes no desean convivir con los partidos, pues ya se sabe, deben ir de puerta en puerta (alguna de ellas les achata la nariz; cosa recomendable para alguien de ese grupo); y otros consiguen adhesiones a su pretensión de independencia mediante la obra de sus mensajeros y promotores.
Hasta ahora No han logrado nada. Y al paso visto, poco van a conseguir. Y es obvio, no representan a nadie excepto a sus insufribles vanidades y a su auto proclamada condición de garbanzos de a libra, adalides y paladines de una democracia inexistente pero en cuyo delirio habitan sus sueños y sus patrañas de ocasión.
Leo y rìo:
“(RP).- Tras una semana de salir a las calles en busca de firmas ciudadanas que respalden su candidatura independiente, Margarita Zavala de Calderón (esposa de una exprsidente en pos de oblicua reelección), reportó un lento avance en la consecución de esta meta y está muy por debajo del promedio necesario para lograr las 866 mil 593 rúbricas que solicita el Instituto Nacional Electoral (INE) para hacer realidad el registro.
“De acuerdo con el diario Reforma, Zavala debe juntar 7 mil 221 firmas diarias en promedio durante un lapso de 120 días (desde el pasado 16 de octubre hasta el próximo 12 de febrero), para lograr convertirse en aspirante presidencial mediante la vía independiente.
“Sin embargo, hasta ahora ha conseguido un promedio de mil 861 firmas diarias, lo que representan un total de 13 mil 303 rúbricas en una semana, una cifra muy por debajo de lo indispensable para alcanzar su meta, pues en este momento debería tener el respaldo de al menos 50 mil 547 ciudadanos”.
¿Serán lo mismo Independencia y Soledad?