www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

TRIBUNA

El discurso o el recurso del método

lunes 13 de noviembre de 2017, 20:03h

Hacen, los líderes de la intentona independentista catalana, como que hacen aquello que dijeron que harían, pero no del todo, sino que lo dejan en el limbo de las inconclusiones conclusas. Todo pretendidamente abstracto, pero con aires de concreción. Todo escenificado. Cámara y boato. Y vacío.

Hacen como que hacen aquello que dijeron que harían y no hicieron, pero no lo hacen del todo, sino que esconden el rostro y la claridad. Y a saber si han declarado o se han conminado a declarar aquello que prometieron que declararían en un futuro sin plazos.

Y todo, cuando comparecen, con gesto hiperbólico, de hora alta, grande, aunque sólo habiten los minutos pequeños de una votación anónima o de una espera sin gloria - como en la sala de embarque de camino a refugiarse, una vez más, de la realidad.

Sin grandezas políticas, sin destrezas dialécticas, sin siquiera la mínima astucia, se aferran a sus seguridades – al “pueblo”, a la “gente”, esos términos con los que se llenaron la boca, con ellos hacen un buche y los sueltan, lejos de las cámaras.

Es imposible encontrarles, a estos líderes, una mínima coherencia (entre el decir, el gesticular y el hacer): unos se aferran a los escaños (o a los salarios) del Congreso que dicen no reconocer pero que reconocen; otros eluden con viajes peregrinos su presencia en la novel “república” delaradanodeclaradatalvezacaso; otros anuncian su comparecencia en las elecciones que denuncian “ilegítimas” pero que “legitiman”.

¿Son éstos los líderes aptos, no ya de una pretendida independencia, sino para cualquier proyecto socio-político?

Unos líderes que parecen salidos de una tira de Mortadelo y Filemón descartada por Francisco Ibáñez por demasiado inverosímiles. Y, sueltos de esa ficción, han recalado en la realidad para hacer un daño social (y económico) inmenso.

Es, pues, extremadamente importante comprender y exponer los mecanismos que hacen posible que amplios sectores de una sociedad crean e incorporen el entramado burdo de mentiras y privilegios y utopías que termina por subordinarlos al caudillaje de hombres y mujeres mediocres (movidos por fanatismo, afán de ventajas, supremacía o impunidad), y a sus “causas” y delirios.

Es vital hacerlo, si no se quiere rebajar la política al arte vulgar de la mentira, la manipulación y el clientelismo, y a los miembros de la sociedad, al rango de creyentes obedientes. Para ello, es fundamental que el espíritu crítico sea el pilar de la educación. El Discurso del método de René Descartes está hoy tan vigente como en el siglo XVII:

“… no admitir jamás cosa alguna como verdadera sin haber conocido con evidencia que así era. [...] dividir cada una de las dificultades a examinar en tantas partes como fuera posible y necesario para su mejor solución. […] conducir con orden mis pensamientos, empezando por los objetos más simples y más fáciles de conocer, para ascender poco a poco, gradualmente, hasta el conocimiento de los más complejos [...] Y… en hacer en todo enumeraciones tan completas y revisiones tan amplias, que llegase a estar seguro de no haber omitido nada…”

Y es que, de otra manera, se impondrá el espíritu del Recurso del método (Alejo Carpentier); el recurso de los mercachifles para conservar posiciones, prerrogativas y las fabulaciones que las posibilitan.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (10)    No(0)

+
0 comentarios