www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Contra la extrema derecha y la extrema izquierda

domingo 26 de noviembre de 2017, 08:17h
Actualizado el: 26/11/2017 10:47h

Se ha producido un gran revuelo, más que justificado, por los ataques desde las redes sociales a la alcaldesa de Madrid por unos mensajes insultantes y neonazis provenientes de un grupo de Policías Municipales. Algunas televisiones han dedicado horas de programación a denunciar la repugnante actitud de una docena de agentes de extrema derecha y, tanto el Ayuntamiento como la Sexta, se han querellado con los autores de la tropelía.

Por suerte, sin embargo, en España la extrema derecha apenas existe, aunque algunos grupúsculos se han dejado notar en las manifestaciones constitucionalistas contra el desafío secesionista catalán. Son cuatro gatos. Cuatro neonazis que gritan mucho pero que ni tienen ni pueden tener representación política alguna. La mayoría son ultras de algunos equipos de fútbol. Delincuentes muy violentos que se tatúan la cruz gamada para fantasear. Sin duda, la Justicia debe castigarlos cuando agreden o protagonizan revueltas callejeras.

La extrema izquierda, en cambio, cuenta con el partido de Podemos, el de Colau, la CUP y sus muchas mareas que despliegan su populismo en el Congreso de los Diputados y en numerosos municipios y parlamentos autonómicos. Algunos de sus dirigentes y muchos militantes también utilizan las redes sociales para vejar a los representantes políticos, en especial del PP y Ciudadanos, que además sufren escraches y pintadas amenazantes en sus casas. Recientemente, estos actos vandálicos se han multiplicado en Cataluña. Y el contenido de tales mensajes resulta tan amenazante y delictivo como el de los policías municipales madrileños. Pero pocos son los medios de comunicación y los dirigentes políticos que alzan la voz para denunciar tales ataques. ¿O alguien ha denunciado los tuits de algunos podemitas alegrándose de la muerte de un torero? ¿O las amenazas de los separatistas a Arrimadas o Albiol?

El nazismo y el comunismo, pertrechados tras los nacionalismos de turno, propiciaron las dos guerras mundiales y la mayoría de los conflictos bélicos del siglo XX. La extrema derecha ya se ha hecho fuerte en Francia, en Italia, en Polonia y en buena parte del mundo. En España, de momento, nos hemos salvado de esta lacra. Pero resulta peligroso que la extrema izquierda se camufle en nuestro país en ese populismo dicharachero para desviar la atención de sus verdaderos propósitos: destruir el sistema democrático para imponer el comunismo totalitario.

Hay que combatir y querellarse contra los neonazis con el mismo ímpetu que contra los ultracomunistas cuando delinquen. Y en realidad, como se comprueba en los insultos que cuelan en las redes sociales, son tal para cual. Hay que combatir y denunciar los mensajes de odio vengan donde vengan. Y, de momento, son muchos más los de la manada de rufianes que nos rodea. Esa manada de ultracomunistas que invade cada día algunas televisiones con sus discursos “democráticos” después de haber insultado y humillado a sus adversarios políticos. O a los toreros.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (14)    No(2)

+
0 comentarios