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FOOTBALL AMERICANO

NFL. La 'fea' rivalidad entre Steelers y Bengals casi deja tetrapléjico a Shazier
(Foto: Twitter)

NFL. La "fea" rivalidad entre Steelers y Bengals casi deja tetrapléjico a Shazier

miércoles 06 de diciembre de 2017, 00:43h
Actualizado el: 12 de enero de 2025, 19:03h
El jugador del equipo de Pittsburgh fue evacuado del campo sin sensibilidad en las piernas.

"No me gusta ver este tipo de football" y "ha sido una noche fea" fueron las síntesis que los comentaristas del partido disputado en la pasada madrugada entre los Cincinatti Bengals y los Pittsburgh Steelers emitieron cuando los favoritos terminaron por ganar el enfrentamiento. Y es que lo disputado en el Paul Brown Stadium se trató más de una exhibición de rencillas de dos viejos enemigos que de un partido intenso del deporte de contacto por excelencia de los Estados Unidos.

La suciedad de los golpes se multiplican cuando se encuentran ambas franquicias en los últimos años. Tanto, que ya se ha categorizado a los cruces entre estos dos púgiles como uno de los más enconados y deshonestos de la historia de la NFL. En la jornada 13, los Steelers viajaron a Cincinatti como uno de los favoritos para llevarse el anillo. O, por lo menos, para pelear por él con garantías. Con el receptor Antonio Brown como estrella ofensiva sin par en el campeonato y Le'veon Bell como uno de los mejores corredores de la Liga, al fin la pareja Ben Roethlisberger (quarterback) - Tomlin (entrenador) parece encarrilada a alcanzar la tercera Super Bowl exitosa de la franquicia en los dos mil.

Los Bengals, por su parte, sufren una crisis de rendimiento que les ha llevado a batallar, este lunes, casi sólo por el orgullo. Sus opciones de play-off pendía de un hilo, pero cuentan con el linebacker Vontaze Burfict, uno de los jugadores más violentos que se recuerdan en la presente era. La delegación completa de los Steelers tiene cuentas pendientes con él.

En 2015, en la ronda de play-off que catapultaba a los de Tomlin hacia el peldaño previo a la Super Bowl, Burfict lesionó, adrede, a Antonio Brown. La estrella ofensiva rival. Le propinó un golpe en el cuello cuando el atacante estaba en una posición indefensa. Sin el balón en juego. Su anatomía, no sólo su carrera deportiva, quedó en suspense. La escalofriante caída ante el peligroso cheap shot rompió a Brown y a las aspiraciones de los de Pittsburgh.

En esta misma temporada, Burfict ya fue sancionado por patear a un jugador de los Steelers en la séptima jornada. Es decir, el ambiente estaba muy caledeado. Y Burfict sería presa de lo que Antonio Brown definiría como "karma". A gritos. En el último cuarto, después de que Joe Mixon, corredor de los Bengals, fuera sacado del emparrillado por un fuerte golpe que le ocasionó una conmoción cerebral, el polémico defensor de los de Cincinatti sería placado con furiosa dureza por JuJu Smith-Schuster, receptor y compañero en dicho cuerpo de Brown.

El feo golpe, en dirección al cuello y atacando el lado ciego de Burfict, dejó al linebacker conmocionado. Con su víctima inconsciente, en el suelo, JuJu Smith-Schuster se mantuvo sobre él, de pie, desafiándole. La venganza había sido completada.

Pero, es que lo descrito no representaría la cima del dramatismo. En el primer cuarto, con sólo cuatro minutos disputados, Ryan Shazier, defensor estelar de los Steelers, fue a placar al receptor oponente Josh Malone. Lo hizo con una técnica mal aplicada, buscando el choque duro con la parte superior del casco. El linebacker quedaría inmovilizado en sus extremidades inferiores. Ipso facto. El impacto fue tan contundente que antes de llegar al suelo ya se vislumbró una de esas imágenes que retuercen las entrañas. Sólo acertó a girarse para quedar tumbado boca arriba. Había perdido la sensibilidad. Pidió ayuda con las manos, de manera angustiosa. Y saldría directo al hospital, cubriéndose la cara, para que los médicos evaluaran el daño medular más que posible.

Shazier, refrente defensivo en la NFL, abandonó el estadio con sus compañeros y rivales arrodillados. Rezando. El fantasma de la tragedia sobrevoló esta rivalidad extremada hasta el límite del juego físico. Un golpe de mala suerte podría dejar tetrapléjico a una de sus caras principales. Sin embargo, Kevin Colbert, general manager del equipo de Pittsburgh, esclareció al concluir el enfrentamiento que se descatraba la cirujía en la espalda del jugador. No era necesaria. La mejora prolongada de la situación cerró el diagnóstico como una "contusión con inflamación en la espina dorsal". Un horroroso recuerdo de lo delicada que es la esencia del footbal americano.

El propio Shazier, víctima de la mala suerte en esta oportunidad, prendió la mecha del ajuste de cuentas en el mencionado duelo de play-off pretérito. Entonces, fue él el encargado de incendiar la llama del estupor al golpear, en un choque de casco contra casco, al corredor de los Bengals Giovani Bernard. La suciedad de su acción (golpear en la cabeza a un jugador indefenso, desde su lado ciego y cuando todavía no estaba apoyado en el firme del todo), forzaría una recuperación -fumble- y no sería castigada por los árbitros. Pero en 2016, la NFL dictó que los placajes de ese tipo pasarían a formar parte de los punibles. En definitiva, son duelos como estos los que refrescan la peligrosidad del deporte que más ingresos genera en su final, disparando el debate y en en similares proporciones a aquellos que tratan de proteger a los jugadores de estas jugadas y a los que defienden que en la dureza relatada se encuentra la espectacularidad del juego.

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