No es que me arrepienta de haber nacido humano, pero a diferencia de otras especies resulta que dejamos para después lo de aprender a andar. En el reino animal la cosa cambia, nada más nacer ya caminan como si tal cosa, claro que ellos no tienen a la señora Carmena como alcaldesa. Y lo digo con todo el respeto que me merece, porque cada año y por estas fechas, doña Manuela nos cautiva con sus histriónicas ocurrencias.
Para el Ayuntamiento de la City ser peatón humano en Madrid, en diciembre y hasta después de Reyes, conllevará la necesidad de saber andar en sentido único por la zona centro. Así, la calle de Preciados será de subida desde la Puerta del Sol y la calle del Carmen de bajada desde la Plaza de Callao. La cosa se trata de no hacerlo como marcan las agujas del reloj, o sea, dar vueltas sin ton ni son, de manera que todo peatón interesado en esta nueva “andadura” deberá tener presente ciertas normas si quiere formar parte del experimento sin que a uno le señalen como peatón novato.
Estoy de acuerdo total en impedir por cualquier medio la voluntad de los que viven por y para matarnos de manera impune. Hay que recordar que la ciudad de Madrid está en alerta antiterrorista de nivel naranja, por lo cual interesa no tener miedo pero sí tener la suficiente frescura de memoria.
Bueno, a lo que iba. Una vez que accedes a la dirección única ya no hay marcha atrás posible. O sea, nada de regresar sobre tus pasos, a menos que lo hagas andando de espaldas, que a lo mejor pudiera ser (disculpen pero aún no leí las disposiciones transitorias de la norma) De manera que girarte e ir contra la dirección obligatoria equivale a convertirte en kamikaze urbano con el peligro que eso entraña.
Luego vienen los cambios de sentido. Ya les anticipo que no está permitida esta maniobra hasta que la vía de sentido único así se lo permita. Lo peor es para casos de puntual aprieto en cosa de aguas mayores una vez dejado atrás el excusado de la cafetería más próxima. Pues se siente. En la siguiente bocacalle gire a la izquierda, a unos 50 metros tome la primera salida a la derecha, luego tome la peatonal de subida hasta el evacuatorio más próximo. Ha llegado a su destino. (Es muy recomendable el llegar a tiempo)
Habrá ojo de halcón. Aquí sí. Y lo digo porque Agentes de la Policía Municipal de Madrid se instalarán en azoteas de la Puerta del Sol y alrededores para vigilar la movilidad de peatones. Luego nada de tomar la calle al despiste mientras se está en plena andadura que te toman la matrícula. Las paradas de escaparate han de ser muy breves. Insisto mucho en esto de la brevedad porque habrá unidades móviles de control encargadas de sustituir a esta clase de peatones por otra parecida pero no igual. Se trata de aligerar el flujo urbano.
La portavoz de Gobierno municipal Rita Maestre nos asegura que esta norma no significa que tengamos que ir en fila india por la calle. Esto a mí me preocupa bastante. Lo digo por el calificativo de indio para quienes no tenemos intención de separarnos de los nuestros. Confiemos, por tanto, en que el servicio de megafonía sea meritorio: “Han aparecido en Casa Labra dos personas extraviadas de 90 y 92 años que dicen llamarse Agripinina y Honorato. Se ruega a sus familiares que vengan a recogerlos y de paso paguen la cuenta” Verán que lo mejor es ir todos juntos y de la mano. Para los buenos “indios” la familia es lo primero.
Como novedad destacable para este primer año el uso de estas vías de sentido único es totalmente gratis. Que no es moco de pavo, porque les recuerdo que en Madrid existe una Cañada Real y por lo tanto los pastores trashumantes pagan cien maravedís por el derecho de paso de 2.000 ovejas a través de varias calles del centro de la capital. Permitan, y ruego encarecidamente a mis queridos lectores, que ninguno se sienta aludido por esta mi cita que bien pudiera crear vislumbre con lo del rebaño de ovejas. Pura casualidad. En fin, parece que lo que no está prohibido es obligatorio. Me preocupa.