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JORNADA 18: CELTA 2 REAL MADRID 2

Bale y Keylor Navas no salvan a un pobre Real Madrid en Vigo | 2-2

Bale y Keylor Navas no salvan a un pobre Real Madrid en Vigo | 2-2

domingo 07 de enero de 2018, 22:35h
Actualizado el: 01/08/2018 02:12h
El portero detuvo un penalti para sostener a los suyos en su segundo tiempo tenebroso. Por Diego García

El Real Madrid volvió a su cruda realidad liguera en 2018. Empezaba el año a 17 puntos del Barcelona y lo que es más inquietante para la entidad de Chamartín, a ocho puntos del Atlético, el segundo clasificado. Es decir, la urgencia por sumar de tres en tres no era ya un condicionante latente sino tangible. Además, visitaba Balaídos, una plaza resbaladiza, sin la presencia de Sergio Ramos, Carvajal y Benzema. Con todo ello, Zinedine Zidane apostó por reproducir su 4-4-2 más compacto, con Isco en la medular, Bale acompañando a Ronaldo y Achraf en el lateral diestro. Sólo la presencia de Asensio en el banquillo emitía alguna duda sobre la hipótesis de que el galo dio la titularidad a lo mejor disponible.

En la trinchera rival se atravesaba un Celta que no termina de arrancar. Situado en mitad de tabla, más cerca del descenso que de los puestos de Europa League, el sistema de Unzué refrescaría su once preferido, un 4-3-3 destinado a dañar en vuelo, con Pione Sisto, Iago Aspas y Maxi Gómez como línea ofensiva. Esta vez el 'Tucu' Herández y Radoja escoltarían a Wass en el ecuador del dibujo y la línea defensiva no admitía variaciones. Los gallegos también colocaban en el verde el once de más garantías -salvo Lobotka, en un giro menos ofensivo-, pues ellos necesitaban usar esta ilustre visita como catarsis y trampolín de cara a la segunda vuelta del campeonato.

El partido arrancó con un bello desafío entre estilos similares. Ambos contendientes presionaban arriba y aceptaban el reto intentando salir con la pelota jugada desde atrás, pero en ese primer tramo alcanzaría el ritmo antes un Madrid pleno de personalidad y que abrió fuego con el chut de Ronaldo a las manos de Rubén en el cuarto minuto. Isco fluctuaba en la mediapunta, con Modric y Kroos como aliados primordiales, en el ejercicio jerárquico de control del cuero. El portero tuvo que salir, apresurado, para tapar un desborde de Bale sobre la línea de fondo dos minutos más tarde. Y en el 10 se adelantó al galés para neutralizar un pase del malagueño.

El Celta había quedado recluido y fue obligado a asumir el modelo de repliegue y salida. Avisó con dos contras al tiempo que los pelotazos hacia Maxi Gómez empezaban a ser la solución ante la estrategia merengue. De hecho, un robo adelantado de los visitantes favoreció el chut desviado desde la frontal de Marcelo. El riesgo rondaba al estilo combinativo de Unzué ante la firme ejecución de la presión de los de Concha Espina. Pero, en la primera asociación fluida y en estático viguesa arribó su primer tiro sobre la meta de Navas. Hugo Mallo centró y Aspas cabeceó al poste -minuto 13-. Esto redundaba en la imposibilidad de aflojar la rectitud táctica para los capitalinos. Y un error de Varane desató un tres para tres en el que perdonaría Wass, que tiró mal en soledad y desde la frontal -minuto 25-.

Hasta la media hora se concentraría el Madrid en mandar, llevar la iniciativa por medio del esférico, pero le faltaría atino y juego entre líneas. El conjunto gallego se encerró y volvió vertical. Así, los merengues pautaban un paisaje calmado de combinación perpetua pero sin hacer daño a los locales. Sólo les daría para un disparo cruzado y fuera de Isco -minuto 23- y un cañonazo desde media distancia de Casemiro que Rubén envió a córner -minuto 21-. Pero, el último cuarto de hora antes del descanso evidenció la endeblez en el balance defensivo de los dos bloques. Para deleite del aficionado.

Si las porterías habían sido anédotas en la dinámica hasta ese punto, en cinco minutos se desataría una explosión goleadora que prendió un pobre repliegue visitante -nuevo fallo de Varane- que dejó sólo y en mano a mano con Navas a Wass, el mejor jugador celtiña. El jugador centroeuropeo definió con categoría sedosa y batió al meta tico de sutil vaselina -minuto 34-. Y el Celta daría un paso al frente, tratando de hacer sangre. Incluso Aspas examinaría al guardameta madridista. Sin embargo, entre el 37 y el 38 Bale remontó. Su primer tanto fue al espacio, a la espalda de los locales y a pase de Kroos; y el segundo, el 1-2, a centro en estático de Isco y con un remate de 9.

Este lapso anotador conduciría el choque hacia un desgobierno que encaminó a todos al camarín. Huyó el esquema de Zidane del enésimo lío en el que se metió por mor de sus desatenciones corales. Lo hizo amortizando el exceso de optimismo local, que relajó su achique en busca de la sentencia ante el gigante. Y alzó el telón de la reanudación con la intención de relanzar su maniobra controladora, jugando con la paciencia de un Celta al que ya no le valía especular con la ambición de su sistema. En desventaja, los gallegos no se dejarían encerrar tanto y reclamaron la pelota, si bien el pelotazo hacia Maxi seguiría en vigencia.

Aspas y Pione Sisto crecieron ante la indolencia racheada del repliegue merengue. El equipo en ventaja alternaría el trato por ganar el centro del campo y el cierre y contragolpe, permitiendo que los locales evolucionaran en su querencia por ganar peso. Nacho salvaría a los suyos, in extremis, cuando Maxi se disponía a cabecear el empate desde el segundo poste. De forma coherente cambiaría la escena hacia un dominio alterno del que Isco pudo sacar tajada con un lanzamiento que lamió la madera -minuto 57-. Y Jonny engatilló un derechazo que buscó la escuadra desde la frontal, subrayando la incertidumbre del marcador.

A falta de 25 minutos para la conclusión navegada el combate en un mayor mando celtiña. Se había desinflado el control madridista, cuyo centro del campo no respondía ni en fase ofensiva ni defensiva. De este imprudente modo, los favoritos entregaron las riendas de la inercia al hambriento conjunto vigués. No concatenaba tres pases el cuarto clasificado y Aspas volvió a probar a Navas antes de que éste le derribara en el área. El de Moaña lideraba el descalabro del balance defensivo visitante. Pero Keylor le detuvo el penalti -minuto 71-.

Unzué quiso ahondar en el paradigma: dio entrada a Lobotka y a Emre Mor y sacó a Radoja y Pione Sisto -desafortunado-. Más calidad para asaltar las tablas. De inmediato, un cabezazo sin dirección del 'Tucu' Hernández le entregó la razón. El Real Madrid había desaparecido y rezaba por pescar un contraataque que sentenciara. Zidane leyó la circunstancia y el declive de su grupo de futbolistas e introdujo a Kovacic y Lucas Vázquez -más físico- por Modric (intermitente) e Isco (ausente en el segundo tiempo). Esto es, aumentaba su verticalidad y negaba la idoneidad de recuperar el timón por la posesión. Y una transición que llegó hasta Rubén parecería entregar la razón al galo -minuto 79-.

El desenlace resultaría más épico que digerible. El cansancio era el principal contrincante del intento celtiña y el Madrid, agazapado sin demasiada seguridad, salía a la contra desprovisto de acierto. Y en el 81 Lobotka conectó con Aspas en una jugada que finalizó en centro y cabezazo a la red de Maxi Gómez. Recogía el merecido fruto el equipo de Vigo. Entonces, Bale se fue al banquillo y entró Asensio. Con él se alzó la tensión de manera repentina sobre los madridistas. Una vez más pagaba su suelta flagrante de la iniciativa y entraba en una contrarreloj en la que debía despertar del letargo súbitamente. Pero este curso no todo fluye como el precedente.

Un chut al lateral de las mallas de Ronaldo a pase de un Marcelo horrible -en ataque y, sobre todo, en defensa- y otro de Lucas Vázquez que detuvo Rubén constituirían toda la producción de un vigente campeón de Liga que casi se despide del torneo. No frenan los capitalinos la sangría consecuente con sus vaivenes de concentración y competitividad. El asedio en pos de la victoria sería visitante e inocuo. La entrada de Jozabed -minuto 90- dio un respiro a sus compañeros y, en concreto a Wass, el sustituido. Y los puntos serían repartidos por igual, sembrando otra crisis en el aristócrata.

- Ficha técnica:

2 - Celta de Vigo: Rubén Blanco; Hugo Mallo, Cabral, Roncaglia, Jonny; Wass (Jozabed, min.89), Radoja, Hernández, Pione Sisto (Emre Mor, min.72; Iago Aspas y Maxi Gómez.

2 - Real Madrid: Keylor Navas; Achraf, Varane, Nacho, Marcelo; Casemiro, Modric (Lucas Vázquez, min76), Kroos; Isco Alarcón (Kovacic, min.77), Bale (Asensio, min.84) y Cristiano Ronaldo.

Goles: 1-0, m.33: Wass. 1-1, m.36: Bale. 1-2, m.38: Bale. 2-2, m.81: Maxi Gómez.

Árbitro: Jaime Latre (comité aragonés). Amonestó a Hugo Mallo y Aspas, por parte del Celta de Vigo, y a Casemiro y Keylor Navas, por parte del Real Madrid.

Incidencias: Encuentro correspondiente a la decimoctava jornada de la Liga Santander disputado en el estadio de Balaídos ante 20.872 espectadores.

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