La española Garbiñe Muguruza, tercera favorita, se clasificó para disputar la segunda ronda del Abierto de Australia al vencer a la francesa Jessika Ponchet, 260 del mundo e invitada especial, por 6-4 y 6-3. Por prevención, la campeona de Roland Garros y Wimbledon saltó a la pista Margaret Court con el muslo derecho vendado, para evitar cualquier incidente después de sus retiradas en los torneos previos de Brisbane y Sidney, pero apenas notó problema alguno para solventar su debut este año ante Ponchet, en solo 84 minutos.
Muguruza rompió el servicio de su rival en cuatro ocasiones, y cedió el suyo una sola vez. Lo mejor de su juego fueron los 31 golpes ganadores que fueron minando poco a poco la resistencia de Ponchet. La española, que alcanzó los cuartos de final el año pasado cuando cayó contra la estadounidense Coco Vandeweghe, se enfrentará en segunda ronda contra la taiwanesa Su-Wei Hsieh, 82 del mundo, que derrotó a la china Lin Zhu, por 0-6, 6-0 y 8-6.
Tercera favorita, señaló que tenía "hambre de partidos". "Estoy satisfecha, no ha sido fácil y estoy hambrienta de partidos", dijo Muguruza. "Quiero jugar todo lo más que pueda. Ser capaz de ganar un partido y tener la posibilidad de jugar otra vez el jueves creo que es bueno", añadió.
Garbiñe saltó a la pista con un fuerte vendaje para que no vaya a peor. "Me he sentido mejor que en el último partido, pero no al cien por cien. He salido con protecciones para intentar que el aductor no vaya a peor, pero es difícil recuperarte totalmente cuando tienes que jugar. Me gustaría no tener que jugar vendada todo el torneo. En un Grand Slam, como hay un día de juego y otro de descanso, intentaré aprovecharlo", dijo.
Sobre su primera rival admitió que no la conocía de nada. "Su estilo de juego es muy diferente, con golpes poco predecibles. Tenía que adivinarlos muchas veces y me complicó el partido en muchas ocasiones. Pero estoy contenta porque he sido capaz de afrontar ese tipo de juego y ganar el encuentro", añadió.