www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

LETRAS DESDE MEXICO

Brigitte Bardot, una historia

viernes 19 de enero de 2018, 20:20h
Actualizado el: 19/01/2018 20:35h

Obviamente el acoso sexual, en cualquiera de sus modalidades laboral, familiar, artístico, financiero o como se presente, es uno de los temas contemporáneos más extendidos. Todo comenzó en Hollywood, pero jamás podríamos circunscribirlo a esa zona industrial del mundo del cine.

Y hoy las palabras de Madame Bardot, tan certeras como poco correctas en lo político, me han seducido, como ocurrió el día cuando la conocí.

Hace 48 años un acto de cobardía, del cual hasta ahora me arrepiento, me privó de robarle un beso a Brigitte Bardot. Tenía yo menos de 20 años de edad y el diario ”La prensa” me envió a cubrir una conferencia de medios de la más sensual (y sexual) de las actrices francesas y quizá del mundo entero.

Yo había visto “Y Dios creó a la mujer” y la película me causó el cataclismo hormonal por cuya abundancia sucumbieron millones de hombres jóvenes y viejos en todo el planeta. Ninguna como Brigitte.

Aun la recuerdo, con la cabellera suelta; una blusa blanca de gasa traslucida, ceñidísimos y albos los pantalones y ajustadas las botas a la pantorrilla. Un enorme cinturón de cuero negro y un colguije en forma de almendra de ébano bajo su barbilla, en medio de las redondas turgencias de los senos perfectos.

Y han pasado 48 años.

En aquel tiempo ya hablaba un francés tan malo como el de Ricardo Anaya (candidato a la presidencia de México), pero eso no me impidió hacerle varias preguntas acompañarla a la salida de la sala de conferencias. Tuve el impulso de acercarme a ella y en sorpresivo arrebato –pensaba-, plantarle un beso aunque fuera en la mejilla. Pero me acobardé, quizá por el fulgurante rechazo de su mirada de fiera en el momento de mi acercamiento.

Por eso hoy cuando la leo en sus declaraciones sobres las actricitas “calienta braguetas”, cuya conducta consiste en estimular a los hombres y subir la temperatura de los potenciales constructores de una carrera, para después darse importancia en la simulación del martirio, la recuerdo con la misma admiración de hace casi medio siglo.

Obviamente muchas censurarán a esta mujer. Ninguna tendrá, obviamente ni su estatura ni su leyenda. Tampoco la sexualidad devorada por el tiempo. Si ya a Catherine Deneuve la han obligado a recular, quizá traten de hacerlo con Brigitte, pero ella de seguro los mandará a todos al carajo.

Sus palabras han sido sabias, ciertas y producto de la comprobación a lo largo de una vida libre, vanguardista, impresionante, en la cual jamás hubo espacio para la hipocresía.

Ni tampoco para la simulación como muchas de estas “vírgenes violadas” cuyo afán de notoriedad (casi siempre extemporáneo) es tan repugnante como los verdaderos abusos de quienes los hayan cometido.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (7)    No(1)

+
0 comentarios