La alcaldesa de Barcelona ha sido derrotada en la moción de confianza que ha presentado este viernes para aprobar los Presupuestos de la ciudad al contar solo con el apoyo de 11 de los 41 concejales del Consistorio. Ada Colau no ha fracasado por su pésima gestión municipal si no por su ambigüedad e inconsistencia ante el desafío secesionista. Por ello, rompió hace tres meses el acuerdo con el PSC con la pretensión de pactar con los partidos secesionistas, pero ERC, el Pdecat y la CUP también le han dado la espalda.
Y es que el maldito “procés” contamina todo lo que toca. Colau, junto con su socio Pablo Iglesias, han fracasado también en las elecciones del 21-D por criticar la defensa de la unidad de España del PP, el PSOE y Ciudadanos, mientras exigían el absurdo e ilegal derecho a decidir, también llamado referéndum pactado. Se han estrellado con este cobarde planteamiento.
Ocurre que, aunque a veces lo intente disimular, Colau siempre ha estado al lado de los separatistas: ha encabezado las manifestaciones, ha colgado pancartas a favor de “los presos políticos” en la fachada del Ayuntamiento y ha insultado a los partidos constitucionalistas por aplicar el artículo 155. Pero a la hora de la verdad no ha tenido la valentía de defender el referéndum ilegal del 1-O, pese a soñar en silencio con una República independiente catalana. Mientras, Iglesias se ha perdido entre su deseo de adherirse a cualquier revolución contra el “régimen del 78”, como ha sido el “procés”, y el intento de amarrar los votos de Podemos en el resto de España. En ambos casos, también ha fracasado.
Para desgracia de los barceloneses, Ada Colau aprobará dentro de un mes los Presupuestos de Barcelona, pese a perder la moción de confianza, y seguirá al frente de la Alcaldía. Ni los concejales de los grupos separatistas ni los de los constitucionalistas suman lo suficiente para formar gobierno. Pero las pretensiones de la alcaldesa de dar el salto a la Generalidad se desvanecen al igual que su ambición de convertirse en una figura política de referencia. Jaume Collboni, el líder del PSC y su antiguo socio, describió así la situación: “Está más sola y aislada que nunca, sin proyecto coherente ni rumbo claro para la ciudad”.
En efecto, Ada Colau debería haber fracasado por sus errores como alcaldesa. Pero ahora en Cataluña solo cuenta el maldito “procés”. Hasta el Camp Nou pierde miles de espectadores por las algaradas de los separatistas agitando “esteladas” como puñales. Lo grave es que ni el Barça ni la alcaldesa se atreven a reconocerlo no vaya a ser que les tachen de “españolistas”.