La etíope redondeó su actuación con la firma del doblete que la subraya como estrella.
Christian Coleman aterrizó en los Mundiales de atletismo de pista cubierta de Birmingham como uno de los principales reclamos. El velocista estadounidense llegaba después de haber batido dos veces el récord del mundo de los 60 metros su plusmarca vigente es de 6.34, hecho que le catapultó como el relevo de Usain Bolt como patrón de la velocidad. El corredor de Atlanta, de 21 años, fue el único en ganarle dos veces en un mismo campeonato al jamaicano y este sábado ha dado un golpe sobre la mesa.
Ganó el oro en los 60 metros con un récord de los Mundiales que se quedó en el 6.37 inimaginable para el resto de competidores. Ronnie Baker, el oponente que le motiva en los campeonatos estadounidenses, sólo pudo ser tercero (con una marca de 6.44), por detrás del chino Bingtian Su, segundo y récord asiático (6.42). Los medallistas de plata y bronce se habían destapado como sprinters de garantías, pero llegado el momento de la verdad Coleman volvió a brillar.
Su primer título nacional le vino hace una semana, en altitud (Albuquerque). Allí firmó el récord absoluto de la disciplina y en esta jornada, caliente, zanjó el debate. No hay más rey que él. Si cuida su carrera con profesionalidad será imparable. Salió en 151 milésimas y se disparó por la pista hasta el punto de no entregar opciones a sus rivales en ningún punto del recorrido. De esta manera se ha sacado el sabor agridulce que le dejaron los Mundiales de Londres (2017), donde ganó a Bolt pero cedió el oro ante Justin Gatlin.
Por otro lado, el nombre de Genzebe Dibaba resuena como uno de los privilegiados de la cita. La etíope, que ha había triunfado en 1.500 metros el jueves, remató su doblete en el evento al imponerse en los 3.000 metros. La africana no cuenta, tampoco, con rivales de su altura en el medio fondo. Sólo la rumana Gabriela Szabo había logrado antes una hazaña semejante (lo hizo en 1999). Y es que, a pesar de sentir la presión de tener que defender el oro, no le temblaron las piernas.
Cuando atacó se le pegaron a su estela Sifan Hassan y Laura Muir. Ambas serían las medallistas del día. Pero ni la neerlandesa ni la británica tuvieron capacidad para domar a la etíope. El 4:05.27 resultó irrebatible. Muir selló un digno 4:06.23 para llevarse la plata y Hassan firmó un 4:07.26 que le valió el bronce.
Asimismo, la relación de ganadores se completaría con Kendra Harrison, plusmarquista mundial de los 100 metros vallas. La estadounidense, favorita, se alzó con el oro en los 60 metros vallas gracias al 7.70 que constituyó el récord de los campeonatos. Se quedaría a dos centésimas del récord mundial que posee Susanna Kallur. Y, para gloria de Estados Unidos, Christina Manning se adjudicó la plata en esa disciplina, por delante de la neerlandesa Nadine Visser. Sally Pearson, oro en Londres 2017, fue eliminada en semis -por una centésima-.
Sandi Morris derribó el muro que le ha perseguido para no poder pasar de la segunda plaza. Lo ha hacho alzando el oro en salto con pértiga. La estadounidense, subcampeona en Río 2016, en londres 2017 y en otros Mundiales de pista cubierta, al fin cantó victoria. La marca de 4,95 metros, récord de los campeonatos le destacó por encima de la rusa Anzhelika Sidorova (4,90) y de Katerina Stefanidi (4,80), la vigente campeona del mundo.