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BIRMINGHAM 2018

Mundiales de atletismo. Polonia destrona a Estados Unidos en el 4x400

EL IMPARCIAL
domingo 04 de marzo de 2018, 20:49h
Actualizado el: 04 de marzo de 2018, 22:12h
Además, el francés Renaud Lavillenie ganó el oro en la pértiga para poner colofón al evento.

La clausura de los Mundiales de atletismo en pista cubierta que ha acogido la ciudad británica de Birmingham ha deparado la dictadura de Etopía en el mediofondo. Los africanos ganaron en el 1.500 y en el 3.000, tanto en la categoría masculina como en la femenina, con el doblete de Dibaba y los títulos de Tefera y Kejelcha. Y, además, ofreció un par de sorpresas destacable al respetable. La primera de ellas tuvo Renaud Lavillenie como protagonista. El francés se alzó con la gloria en el salto con pértiga después de batir, al fin, Sam Kendricks, su némesis y campeón del mundo en 2017.

El saltador galo logró una marca de 5,90 metros que se desnudaría como inalcanzable. El mencionado Kendricks y el polaco Piotr Lisek sólo llegaron a saltar el 5,85, desencadenando la triple corona de la pértiga de Lavillenie. Todo ello a pesar de contar con el precedente del pasado 25 de febrero, fecha en la que Kendricks tumbó al francés en la reunión Maestros de la Pértiga, en Clermont Ferrand. Los dos saltarían 5,93 y fallaron en 5,98, en un conruso histórico que se adjudicó el norteamericano.

Y la segunda campana postrera de estos campeonatos de Birmingham arribaría en el relevo del 4x400 masculino. Lo haría con récord incluido. Polonia, con Karol Zalewski, Rafal Omelko, Lukasz Krawczuk y Jakub Krzewina, fue capaz de derribar la jerarquía de Estados Unidos con un registro de 3:01.77 que goza de un mérito especial, ya que los centroeuropeos no metieron a ninguno de los componentes de este glorioso relevo en la final individual de la distancia.

Los estadounidenses, que encadenaban seis oros en citas mundialistas y poseían el récord mundial desde 2014 (en Sopot corrieron en 3:02.13), se quedaron en la orilla del esfuerzo. Quizá la relajación del favoritismo influyó en un desempeño que Krzewina tiró por tierra al adelantar en la última recta a Vernon Norwood. Los colosos acabaron con la medalla de plata y un tiempo de 3:01.97, mientras que el podio fue completado por el relevo belga, que se granjeó la plusmarca nacional con un 3:02.51.

La tribuna pudo llevarse una alegría en el día final cuando Andrew Pozzi, atleta británico de 25 años, se adjudicó el oro en los 60 metros vallas. Marcó un tiempo de 7.46, insuperable ante el estadounidense Jarred Eaton. El norteamericano y favorito se dejó el triunfo en la última valla con un tropezón inoportuno y Pozzi pudo celebrar con sus compatriotas una medalla también favorecida por la ausencia del jamaicano Omar McLeod, vigente campeón mundial y olímpico de los 110 metros vallas. Aurel Manga sería bronce.

Por otro lado, la burundesa Francine Niyonsaba revalidó su título tras tomar la cabeza de la prueba a 150 metros de meta y acelerar dejando atrás a Ajee Wilson. Firmaría la mejor marca de 2018 (1:58.31), por delante de la estadounidense (récord personal con 1:58.99) y del bronce de la británica Shelayna Oskan-Clarke -que bajó por vez primera de los dos minutos-.

Finalmente, Estados Unidos se desquitó en el 4x400 femenino. Quanera Hayes, Georganne Molina, Shakima Wimbley y Courtney Okolo se propulsaron hacia el oro. Su tarjeta, de 3:23.85, supuso el récord de su país, de los Mundiales y la segunda mejor marca jamás conocida. Ni más ni menos. Y la serbia Ivana Spanovic ganó el oro en salto de longitud y en una cita mundialista tras su triple victoria en Europeos. Saltó 6,96 metros, el mejor salto de la temporada, dejando en la estacada a Brittney Reese -estadounidense que ganó tres oros mundiales entre 2009 y 2013-.

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