El galés lideró el plácido triunfo de los capitalinos ante un bloque muy mermado desde el prisma mental. Por Diego García
El Estadio de Gran Canaria agoció este sábado un Las Palmas - Real Madrid particular. Los amarillos sienten cada vez más la presión del Levante en la pugna por salvar la categoría, una inercia que les obligaba a sumar ante el vigente campeón. Y los merengues, por su parte, sólo tienen en su horizonte liguero el segundo puesto. Su cabeza está centrada en los inminentes cuartos de final de la Liga de Campeones, por lo que Zidane dejó en territorio peninsular a Carvajal, Ramos, Marcelo, Kroos, Ceballos, Isco y Cristiano. El duelo del martes tiene sabor a examen final del curso y de ello tratarían de aprovecharse los urgidos pupilos de Paco Jémez.
El técnico local desplegó un 4-3-1 en el que Calleri, Halilovic y Momo se erigían como la punta de lanza de un esquema que desafiaría a los visitantes con presiones ardorosas y un adelantamiento valiente de la línea defensiva. Aquilani, Dani Castellano y Vicente Gómez era la medular que debía distribuir y amarrar las transiciones capitalinas. De una de ellas nacería el primer aviso del coloso: Lucas Vézquez conectó con Bale, que batió a Chichizola -minuto 3-. El tanto sería anulado pero la maniobra constó en acta. Sin embargo, los isleños mantuvieron su arriesgada hoja de ruta.
Y en el prólogo del duelo le sandría bien la jugada a Jémez, pues Calleri y Halilovic fueron los primeros en generar verdadero peligro. El argentino emitió un derechazo que lamió la madera -minuto 4-, amortizando una pérdida de Casemiro, y el croata condujo el cuero y finalizó su acción con un zurdazo que salvó Keylor Navas -minuto 12-. Los canarios sabían que las costuras madridistas yacían a la espalda de su doble pivote (Casemiro-Modric) y de sus extremos (Lucas Vázquez y Bale). Y por ese cauce, en la mezcla del juego en estático y el vuelo tras recuperación, inquietarían a unos visitantes menos intentos.
En torno al cuarto de hora inicial el Madrid sólo alcanzó a lanzar presiones racheadas y balones al espacio y hacia Bale. El galés marraría un pase profundo y en largo a la espalda de Navarro -minuto 6- y de una de esas emboscadas nació el chut de Benzema que estrenó los guantes de Chichizola -minuto 14-. En el 23, otro robo adelantado fue traducido por Benzema en una contra que alimentó Bale con un centro preciso para el remate de Asensio que Chichizola neutralizó con una sensacional parada. Y Halilovic respondería con otro chut desviado. El balcánico se desnudó como la referencia canaria con celeridad.

Pero en el 26 Bale no perdonaría. Momo y Callleri había conectado en la frontal madridista, con lanzamiento desatinado del canterano, y en la siguiente jugada, Modric atisbó una hectárea a las espalda de la zaga amarilla. Implementó un pase vertical quirúrgico que puso en vuelo al galés, que cruzaría un cañonazo ajustado para inaugurar el marcador. Asensio provocó el desajuste defensivo con un movimiento inteligente y los desajustes del dibujo de Jémez patrocinarían la diana del extremo británico.
Acusaría el golpe, desde el plano mental, una UD vulnerable en lo relativo a la convicción. Y el bloque en ventaja apostaría por templar el tempo y punzar en aceleraciones verticales. Asensio, Modric, Casemiro, Lucas Vázquez y compañía crecieron en participación y los locales ya no daban la talla en el debate por el cuero. El gol concedido hizo desaparecer la efectividad y coordinación en la presión de los decimoctavos, cada vez más nerviosos en fase defensiva. En efecto, en el 38 Calleri cometería un penalti inocente sobre Lucas Vázquez que Benzema transformaría en el 0-2. El centrocampismo anestesiado tampoco revitalizó la fe local.
Al descanso, Las Palmas sólo pudo extraer optimismo de sus 20 minutos del comienzo. Nada más. Y los de Zidane, cómodos y con cada vez más placer en la asociación, únicamente localizaron en la lesión de Nacho un parámetro negativo -entró Achraf-. Vallejo respondió como pareja de Varane y la pegada solventó la incipiente complacencia en las labores de achique. Las incorporaciones de Aguirregaray no maquillaron el apagón de juego -Vicente y Aquilani se esfumaron- y a Paco Jémez se le multiplicó el trabajo en el camarín. Su diseño táctico invitó a la explosión de Bale
Jairo y Expósito entraron por Macedo y Vicente antes de salir al segundo acto. Y los locales se empeñaron en volver a entrar en partido en la reanudación, elevando su atención y ritmo. Halilovic se centraría hacia la madiapunta, cediendo todo el carril para el improvisado carrilero Jairo. Pero Benzema y Bale conectaron en el 47 para reclamar la vigencia de la relación de fuerzas. El francés remataria fuera por poco. Los centros laterales que acumulaban los canarios serían inocuos y en el 51 Navarro cometió penalti sobre el galés -plantillazo-. Gareth anotaría su segundo tanto en la transformación pausada de la pena máxima. Otro jarro de agua congelada y error maximizado contra el anhelo isleño.
La pelota sería amarilla hasta la conclusión, con los capitalinos replegados y ejecutando una economía en el esfuerzo que sólo se permitiría explosiones aisladas en contragolpe. En el 58 Calleri desperezaría a Keylor Navas con un derechazo blando desde la frontal, en el 59 la zaga local se despedazó y Gálvez sacó bajo palos un remate de Bale y en el 60 Zidane entendió que la misión había sido completada: sentó a Modric y a Casemiro por Llorente y Kovacic. Las rotaciones de cara al envite frente a la Juventus daban testimonio del escueto nivel de competitivo hasta el 90.
Antes del desenlace Benzema y Expósito fallarían, incomprensiblemente, sus oportunidades. El galo no supo definir ante Chichizola un centro del omnipresente Bale. Remató dos veces en el área pequeña y no dio con la ruta hacia la red. Y Erick aprovechó un error de Keylor Navas, que quiso jugar en corto, pero no recortó distancias. Con todo a favor. Después de esas rocambolescas acciones un intervalo de desconexión conjunta, plena de imprecisiones, tomó la escena. Halilovic y Calleri no acertarían en sus tratativas (el argentino cabeceó al larguero) y las facilidades defensivas amarillas -entró Ezekiel por Momo- tampoco devendrían en el hat-trick del galés. Los tres puntos se habían repartido mucho tiempo antes y la UD batalló contra su destino, sin arrancar algo de esperanza antes de su decisivo duelo ante el Levante de la jornada 31.
- Ficha técnica:
0. UD Las Palmas: Chichizola: Míchel Macedo (Jairo, min. 46), Gálvez, Ximo Navarro, Aguirregaray; Javi Castellano; Halilovic, Aquilani, Vicente Gómez (Erik Expósito, min. 46), Momo (Ezekiel, min. 85); y Calleri.
3. Real Madrid: Keylor Navas; Nacho (Achraf, min. 29), Varane, Vallejo, Theo; Lucas Vázquez, Casemiro (Marcos Llorente, min. 61), Modric (Kovacic, min. 61), Bale; Asensio y Benzema.
Goles: 0-1, min. 26: Bale. 0-2, min. 39: Benzema, de penalti. 0-3, min. 51: Bale, de penalti.
Árbitro: Pablo González Fuertes (Comité Asturiano). Mostró tarjeta amarilla a los jugadores locales Momo (min. 35), Gálvez (min. 45+3) y Ximo Navarro (min. 51).
Incidencias: partido de la trigésima jornada de LaLiga Santander disputado este sábado en el Estadio de Gran Canaria ante 22.942 espectadores, según informó el club local. Se guardó un minuto de silencio en memoria de José Luis Hernández Ortega, exjugador de la UD Las Palmas entre 1973 y 1976.