WTA. Stephens gana a Ostpenko para coronarse en Miami | 7-6 y 6-1
EL IMPARCIAL
domingo 01 de abril de 2018, 00:13h
La promesa del tenis estadounidense triunfó en Cayo Vizcaino con rotundidad.
Sloane Stephens se ha constatado como la heredera de Serena Williams. Al menos, en potencia. La jugadora nacida en Florida, Estados Unidos, ya se impuso en el US Open de 2017 antes de haber alzado este sábado el Torneo de Miami. Con 25 años se ha destapado como la principal esperanza del tenis norteamericano en la batalla por reconquistar el número 1 de la WTA que dejó vacante la menor de las Williams cuando decidió ser mamá.
Con el trofeo bajo el brazo, Stephens se mostró muy satisfecha, pues ha tardado en llegar al Top-10. Mucho más de los que pronosticaban los analistas. Por ello, ha declarado que está "súper contenta porque me ha costado realmente mucho tiempo" llegar a estar entre las diez mejores. Con esta victoria ante Jelena Ostapenko se asienta en el puesto número 9 del circuito femenino y aliementa las expectativas de que 2018 sea el año de su explosión.
Además, la jugadora local no tuvo reparos en analizar su pobre tarjeta de golpes ganadores (sólo seis), a pesar de haber ganado en Miami por 7-6(5) y 6-1. "Sabía que el estilo de Jelena es muy agresivo, pero hay veces que no puedes devolver o llegar a las bolas, así que tienes que aceptar que ella va a tener realmente buenos golpes", confesó antes de asegurar que "lo mejor que hice hoy fue seguir adelante cuando ella estaba teniendo esos grandes golpes".
Stephens cometería 21 errores no forzados, lo que representa una relación de golpes ganadores-fallos escueta. Sin embargo, el rendimiento de su rival letona hizo que esa estadística bastara. Ostapenko cometería la abrasiva cifra de 48 errores no forzados por los 10 winners que encajó. La tenista de Florida puso en práctica una táctica comedida, más bien defensiva, que le proporcionaría una consistencia que llevó a la europea a perder el tino y la paciencia.
El Premier Mandatory cayó en manos de los local, sobre todo, por su capacidad de resistencia. La quinta del mundo pereció en el desafío mental que le planteó la oponente de Estados Unidos. Ostapenko, candidata a alcanzar el número 1, firmó un pobre 52% de sus primeros servicios y un 25% de esos bretes concluyeron en punto a favor. Con ese ratio de efectividad en la ejecución de su ambiciosa hoja de ruta, la letona vio cómo su contrincante le rompió el saque siete veces.
El duelo comenzó, de hecho, con un break en favor de Stephens, si bien la europea le devolvió la afrenta en el siguiente juego y por medio de dos reveses pararlelos de nivel. La tensión y la intensidad anatómica marcaría un duelo desprovisto de finura técnica. En el tercer juego caería otra ruptura para la estadounidense y de nuevo Ostapenko reaccionó a tiempo, de inmediato. Pero el riesgo asumido por la letona le pasaría factura ante el juego desde la línea de fondo de la americana.
Y con 3-3 reaccionaría Jelena, la que fuera pupila de la española Anabel Medina, hasta que el primer set se empujara a un desenlace en el desempate. Entonces, en el punto de inflexión de la final, los fallos no forzados de Ostapenko le complicarían el tie-break y cedería su primera manga perdida en todo el torneo. No se recuperaría de ese golpe y el muro desplegado por Stephens fue creciendo hasta hacerse infranqueable, de camino al título.
El segundo set reprodujo el guión precedente, pero esta vez la desesperación de Ostapenko, que se sabía desafinada, entregó el triunfo con más facilidad de la pronosticada a una jugadora que había accedido a la lucha por el trofeo después de haber eliminado a Victoria Azarenka y a Garbiñe Muguruza, dos ex número uno del planeta. La letona pudo romper el saque de su rival a las primeras de cambio pero hasta ahí llegaría su acierto.
Sloane acumuló dos breaks y cinco juegos consecutivos. El fruto de ese desarrollo fue un 5-1 inapelable que le puso en bandeja el sexto título de su `palmarés. La experiencia de Ostapenko no enmendó la inercia y la remontada ni siquiera se atisbaría. La mejor gestión de la exigencia de una final por parte de la estadounidense fue decisiva y nutrió la reputación de Stephens, que ha ganado en las seis finales que ha disputado hasta el momento.
El último torneo femenino que verán las canchas de Cayo Vizcaíno llevará el nombre de Sloane Stephens con total merecimiento. "Es muy especial para mí ser la última en ganar aquí (en el Centro de Tenis de Crandon Park, donde creció como tenista) y celebrarlo con familia y amigos", declaró la novena del mundo. Su forma de jugar se podrá ver en la inminente temporada de tierra, su superficie favorita y en la que sólo las lesiones han aplazado su irrupción en los pasado cursos.