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POR LIBRE

Iceta, Doménech y sus ridículas propuestas

Joaquín Vila
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directorelimparciales/8/8/20
domingo 01 de abril de 2018, 19:28h

Aunque se resisten a admitirlo y a decirlo en público, los separatistas ya han descartado los planes A (Puigdemont), B (Jordi Sánchez) y C (Turull) para presidir la Generalidad. En el mes y medio largo que les queda de plazo antes de que se convoquen nuevas elecciones, son capaces de recorrer todo el abecedario con tal de prolongar la tensión, mientras los vándalos incendian la calle.

Entretanto, Iceta y Doménech, olvidados en sus escaños por el mano a mano entre Arrimadas y los secesionistas, han querido recuperar el protagonismo con sendas propuestas que, pese a lo ridículas por imposibles, han sido aplaudidas por los editorialistas y tertulianos más inocentes o progresistas. Al líder del PSC se le ha ocurrido invitar a los partidos del Parlamento catalán a llegar a un acuerdo para formar un “Gobierno de concentración”. Solo el término ya es inquietante.

No ha explicado el líder socialista el nombre de los partidos a concentrar, aunque es fácil intuir que se refiere a ERC y Podemos y que él se propone como presidente del conglomerado, con lo que sería una concentración a medias. Pues no resulta creíble que el inteligente político catalán pretenda meter en el mismo saco a Ciudadanos y a la CUP, por poner un ejemplo. La ingeniosa propuesta ha sido rechazada a las pocas horas por las direcciones del PSOE y de ERC. Se disolvió la concentración.

El líder de ese tinglado urdido por Colau e Iglesias, llamado En Comú Podem, también recibió múltiples elogios de esos intuitivos analistas políticos cuando en el último engendro de Pleno del Parlamento Catalán se encaramó a la tribuna de oradores para proponer un Gobierno transversal. Y aunque resulte chocante, el simpático diputado lo dijo con solemnidad y convicción. Como si acabara de descubrir la pólvora. También parece evidente que Doménech se refería a los mismos partidos que Iceta, por lo que el éxito está asegurado.

Parece lógico que Podemos, que pretende mantenerse equidistante de los “bloques” como ellos dicen, pero que en el fondo se sienten más cómodos junto a los independentistas, pretenda tener protagonismo en ese hipotético Gobierno. Pablo Iglesias sigue empeñado en formar coaliciones progresistas para “echar a Rajoy” y recuperar el protagonismo perdido. Y a nadie se le escapa que Colau, por mucho que lo intente disimular, es más independentista y republicana que Puigdemont y también pasa por sus horas más bajas como alcaldesa de Barcelona. De hecho, no es descartable que con su abstención, En Comú Podem termine permitiendo un Gobierno separatista.

Pero no tiene lógica que a Iceta, que con gran brillantez denunció en el Parlamento catalán las mentiras e ilegalidades de los secesionistas, que, aun a regañadientes, acató el apoyo del PSOE a la aplicación del artículo 155, se le ocurra ahora lo del Gobierno de concentración con ERC y quién sabe si también con el PdeCat. Quizás está loco por presidir la Generalidad, como en su día Pedro Sánchez lo estuvo por gobernar con Podemos y los separatistas hasta que los barones le echaron a patadas. Y aunque no del todo, el líder del PSOE parece haber aprendido la lección. El del PSC, sigue en Babia.

Propuestas chorras al margen, y después de agotar el abecedario con todo tipo de planes, solo los separatistas formarán Gobierno antes del 22 de mayo, salvo que prefieran, como quiere Puigdemont, prolongar el procés para elevar la tensión, endurecer el desafío al Estado y celebrar unas nuevas elecciones. Seguramente, su decisión dependerá de las encuestas. Mientras tanto, Roger Torrent convocará plenos para rendir homenaje a los caídos por la causa, los partidos separatistas seguirán proponiendo a Puigdemont y a Sánchez hasta que se les ocurra algún candidato aún más imposible, los cachorros de la CUP y los terroristas callejeros de los Comités de Defensa de la República incendiarán las calles de las grandes ciudades catalanas y Rajoy repetirá que no consentirá que se incumpla la ley, pese a permitir que unos y otros la incumplan. Como dice Inés Arrimadas, se trata de una larga, muy larga, novela. Y por lo que se ve, solo hemos leído unos pocos capítulos.

Joaquín Vila

Director de EL IMPARCIAL

JOAQUÍN VILA es director de EL IMPARCIAL

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