Las firmas de la prensa escrita siguen buscando culpables para lo sucedido en Alemania. Unos cargan las tintas contra la ministra de Justicia alemana, mientras que otros subrayan la inoperancia del Gobierno.
Luis María Anson atiza con fuerza al Ejecutivo español en su Canela Fina para El Mundo. Argumenta así: “El caso alemán resulta especialmente inaudito. Se plantea de forma inteligente la detención del expresidente felón Carlos Puigdemont y, una vez alcanzado el objetivo, el Gobierno se repliega a la defensiva, no hace nada de cara a los medios de comunicación germanos y permanece estúpidamente indiferente ante la actividad de los secesionistas. Resultado: en la encuesta realizada por el prestigioso diario Die Welt, el 51% de los alemanes se mostró contrario a la extradición de Carlos Puigdemont y solo el 35% favorable”.
Abel Hernández sigue esta línea: “El Gobierno español está obligado a dar un puñetazo encima de la mesa, si quiere recuperar el honor de España y el prestigio perdido el presidente por culpa de su habitual silencio e impasibilidad”.
En El País, sin embargo, se considera que “el Gobierno español se ha esforzado por mantener en público el respeto a la independencia judicial a pesar del revés difícilmente justificable propinado por el tribunal de Schleswig-Holstein al descartar entregar a Puigdemont por rebelión y expresar sus dudas sobre la malversación”. Por ello, “Alemania debe mostrar un respeto escrupuloso al Estado de derecho español” y no permitir una “injerencia inadmisible”.
Hermann Tertschm y Edurne Uriarte se ceban con la ministra alemana, que “tiene interiorizado el argumentario del golpismo español”, según el periodista germano-español. Uriarte asegura que “la ministra alemana que ha dado alas al golpiscmo catalán es heredera del sectarios ideológico izquierdista del siglo”.