El candidato de Podemos no es el más indicado para reprochar su máster a Cifuentes.
Los estudios de los políticos siguen interesando en la prensa española y los columnistas de opinión siguen dándole vueltas al asunto. Luis María Anson defiende la gestión de la crisis por las dudas sobre el máster de Pablo Casado: “Sin una altivez, sin vacilaciones, se ha presentado ante la opinión pública haciendo gala de transparencia”, dice del joven político. Además, resalta, “Pablo Casado ha tenido el acierto de desbaratar la insidia contra él vertida, sin descargar la menor culpa sobre la Universidad”.
Luz Sánchez-Mellado ironiza sobre lo de Cifuentes: “Tener, tengo la licenciatura, pero aún sueño con que me quedan varias de varios cursos y que ni mi padre, que en paz descanse, ni mis jefes, cuya vida dure varios siglos, lo saben. Síndrome del impostor, lo llaman, y se tiene o no se tiene”, dice la periodista, que afirma que “quien parece no sufrirlo es Cristina Cifuentes”.
La doble moral, la superioridad autoconcedida de la izquierda es el tema que aborda en su columna Ignacio Camacho, que recuerda el caso de la beca de Íñigo Errejón, el candidato de Podemos para la Comunidad de Madrid, donde Cifuentes puede perder la silla por su máster (al menos Cifuentes pagaba, mientras Errejón cobraba, dice el columnista): “El caso de Errejón constituye un paradigma flagrante de supremacía autoconcedida, de doble rasero. Cometió una irregularidad constatada en el mismo ámbito académico y además aspira al preciso cargo que ocupa la protagonista del actual escándalo. De toda la nomenclatura radical-populista, él es el postulante menos adecuado”.