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TRIBUNA

Diálogo sobre el 'putsch'

Jorge Casesmeiro Roger
martes 17 de abril de 2018, 21:57h
Actualizado el: 18 de abril de 2018, 10:55h

El sábado me sentaron a comer junto a un alemán. Y sin apenas presentarnos me sacó el tema. Así que empezamos a chapurrear en inglés sobre el trending topic del problema de España. Deben ustedes sentarse a dialogar, me dijo el buen hombre. El gobierno de Madrid no ha sido sensible a las demandas de Cataluña. No ha hecho política. En democracia hay que evitar la confrontación, buscar la vía diplomática.

Hablaba a dos carrillos, mi corpulento vecino tudesco, con entusiasmo docente. Y como lo hacía rápido parecía muy listo. De hecho, el asunto le afanaba tanto, que para intervenir hice ademán de alzar la manita, como hacíamos antes los escolares. Pero él insistió en que le dejara continuar. Entonces se arrancó por Habsburgos, Felipe V y la madre que parió a Panete.

Yo estaba empezando a preocuparme: mi rabo de toro no llegaba. ¿Me habían tomado bien el pedido? Intenté lo de la manita para llamar la atención de la camarera. Pero la mujer no dada abasto, y como tenía oficio sabía pasarme de largo. Cuando volví a la charla, mi locuaz contertulio ya había regresado al siglo XXI: que si Merkel en Baviera, que si Andalucía, etc.

En fin. Como no me sacó a Franco, no le eché encima a Hitler. Sí pensé en decirle que el problema de España tiene una parte de fabricación alemana; por la Sternberger, digo, la centrifugadora esa del patriotismo constitucional. Pero tampoco me fui por esos derroteros. Me centré en lo de Cataluña como síntoma y en el designio de la ‘conllevancia’. Es decir, en la solución democrática. Y vine a decirle lo que muy pocos han defendido en este país desde la Transición, poniendo en riesgo su hacienda, su nombre y a veces hasta su vida:

“El gran problema de España no es el nacionalismo independentista catalán, sino la respuesta acobardada, miserable y falsamente política que le han dado los gobiernos españoles desde 1978”. O como dijo Ortega en tiempos de la dictablanda de Berenguer: “Aunque parezca increíble, la grande y urgente tarea que tienen hoy los españoles inmediatamente ante sí consiste en la nacionalización del Estado español. Lo demás, o es inane, o supone la resolución previa de esa tarea”.

Frase y cita que tomo del filósofo Agapito Maestre; quien a propósito de la reunificación alemana, por cierto, escribió antes del año 90: “La futura Alemania unida constituirá en un futuro próximo la mayor amenaza para la integración político-económica y cultural de la Comunidad Europea”.

Por supuesto, tampoco eché mano de esto durante la sobremesa. Mi contertulio, a la postre, se mostró bastante razonable: “No estáis solos”, me dijo cuando nos despedimos con un abrazo. Es decir, que él comprendió la inanidad de una España sin España en el seno de la UE, y yo entendí la importancia de llevar sin descanso, a toda frontera y frente, la idea política de España. Cuyo registro de racionalidad, ya que estamos, es el mismo que el impreso en el lema de la Unión Europea: “Unida en la diversidad”. En resumiendo, que hay mucho que construir y los alemanes tienen razón. El trabajo nos hará libres.

Jorge Casesmeiro Roger

Licenciado en Pedagogía y en Periodismo

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