El gobierno de los Estados Unidos está resucitando viejas prácticas proteccionistas, creyendo que con estas medidas podrá corregir el gran desequilibrio existente en el comercio con China. Este conflicto comenzó en marzo, cuando Estados Unidos anunció que impondría aranceles al acero y al aluminio, utilizando la seguridad nacional como pretexto legal. Pero estas actitudes proteccionistas no contribuirán a reducir el importante déficit de la cuenta corriente externa de Estados Unidos, que se debe al hecho que su gasto total es mayor a su ingreso total. Según informa el FMI en abril de este año, las medidas fiscales que Estados Unidos adoptó en el último año ahondarán más su déficit en cuenta corriente. Estos desequilibrios en cuenta corriente cuando alcanzan niveles excesivos acarrean riesgos, incluso el de dar pie a crecientes controversias comerciales, con más perdedores que ganadores.
Trump ha decidido enfrentar abiertamente a China en la arena internacional, aduciendo la existencia de desequilibrios en el comercio bilateral entre ambos países. Pero el escenario económico mundial ha cambiado mucho en las últimas décadas, durante las cuales tomo fuerza la globalización económica y financiera y cambio drásticamente la balanza internacional del poderío económico de las naciones líderes. Las nuevas realidades económicas de Estados Unidos y China son hoy bien diferentes a las del siglo XX, ya que los cambios han sido muy importantes:
. En 1980 el PBI de los Estados Unidos era 9,5 veces más grande que el de China. Esta relación se reduce a 2,8 en el año 2000 y hoy se ubica en 0,85. Es decir hoy el PBI de China es ya el más grande del mundo y es 17,6 por ciento mayor al PBI de los Estados Unidos.
. Hacia 1980 las exportaciones de los Estados Unidos equivalían a nada menos que 9,3 veces las de China. Ahora las de China son 44 por ciento mayores a las de Estados Unidos.
. La balanza comercial china es claramente positiva y la de Estados Unidos negativa. Mientras Estados Unidos representa el 9,1 por ciento de las exportaciones mundiales sus importaciones lideran las importaciones, representando el 13,9 por ciento del total mundial. Con China ocurre lo contrario, mientras es el primer exportador mundial con un 13,2 por ciento del total, sus importaciones son inferiores a los de Estados Unidos (9,1 por ciento del total mundial).
. El nivel de ahorro en proporción al PBI es en China más del doble que en los Estados Unidos. Por eso el avance económico chino es mucho más veloz que el norteamericano,
Claro que Trump puede agudizar el conflicto comercial con China, impulsado por los influyentes sectores industriales proteccionistas, pero así debilitara grandemente los progresos realizados en las últimas décadas, cuando se diseñaron instituciones como la Organización Mundial de Comercio. Si ahora hay una escalada proteccionista, consistente con esta visión primitiva de Trump del comercio mundial, habrán muchos más perdedores que ganadores. Lo que está haciendo Trump ahora no ayudara a nadie, ni a los Estados Unidos, ya que no podrá evitar que año a año China sea “más grande”, por la simple razón que invierte y ahorra mucho más. Todos los datos indican que año a año se ira afianzando este liderazgo chino, cuyo PBI seguirá creciendo a un ritmo más acelerado que el de los Estados Unidos, a pesar de lo que haga Trump. En la actualidad el PBI chino es 17,6 por ciento mayor al de los Estados Unidos, pero según las proyecciones presentadas por el FMI en la última Reunión Anual (Abril del 2018), con tasas de crecimiento anual previstas para China del 6,6 por ciento y para Estados Unidos de apenas 2,9 por ciento, dentro de 10 años la economía china será nada menos que un 70 por ciento más grande que la de Estados Unidos.
Sería mucho más positivo para todos buscar soluciones razonables a las disputas internacionales, utilizando un marco multilateral basado en reglas, como la OMC. Pretender bilateralizar agresivamente las relaciones comerciales internacionales significaría un gran retroceso, en el cual habría muchos perdedores y ningún ganador.