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ORIENT EXPRESS

La Guerra de Kosovo y el uranio empobrecido

Ricardo Ruiz de la Serna
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ricardo_ruiz_delasernayahooes /22/22/28
domingo 03 de junio de 2018, 19:27h
Actualizado el: 06/04/2018 08:48h

El pasado 25 de mayo el Parlamento de la República de Serbia creó una comisión de investigación para esclarecer los efectos que el uranio empobrecido empleado por la OTAN en la guerra de Kosovo (1999) pudo tener sobre las personas y sobre el medio ambiente. Es una respuesta al alarmante aumento de casos de cáncer en la región, que está presuntamente vinculado al uso de ese material radiactivo empleado para atravesar blindajes. La comisión la forman siete parlamentarios provenientes tanto de la coalición en el gobierno como de la oposición. Se espera que emita un informe preliminar en el año 2020.

Hasta el momento, la OTAN ha negado que exista vínculo alguno entre el uso de uranio empobrecido en la munición utilizada en Kosovo y Bosnia y el aumento de casos de cáncer entre las tropas de la alianza desplegadas en esos territorios.

Sin embargo, las conclusiones de la cuarta comisión constituida en el Parlamento italiano en 2017 para investigar el incremento de casos de cáncer entre los soldados de ese país destinados en la provincia serbia autoproclamada independiente en 2008 han arrojado dudas gravísimas sobre la negativa que hasta ahora viene manteniendo la OTAN.

Por una parte, está la denuncia del coronel médico Ennio Lettieri que, en julio de 2017 en el seno de esa comisión, señaló las disfunciones en los controles y la protección de la salud en lo relativo, por ejemplo, al agua que consumían los soldados y que estaría contaminada por una sustancia cancerígena de clase 2B: el bromato. También el aire se habría contaminado, según la narración del oficial italiano.

Por otro lado, tenemos el testimonio del general Carmelo Covato en una entrevista televisiva y que recoge el informe de la comisión parlamentaria. Este alto oficial italiano reconoció que los hombres que operaban sobre el terreno en la antigua Yugoslavia sabían del peligro de los bombardeos con materiales que contenían uranio empobrecido. El general Covato trató de quitar después autoridad a sus palabras señalando que él no estaba presente en el momento de los hechos y que se refería a la opinión de otro general. Sin embargo, a mi juicio, la lectura de toda su declaración permite valorar que las autoridades militares sí veían en el uso del uranio empobrecido un riesgo para sus propias tropas.

El debate sobre si se adoptaron o no todas las medidas necesarias para proteger a las tropas sobre el terreno de los posibles efectos del uranio empobrecido es distinto del que se refiere a sus consecuencias sobre la propia población civil de los territorios bombardeados, pero permite albergar ciertas reservas sobre esa pretendida inexistencia de vínculo entre dicha sustancia y el aumento de los casos de tumores.

La comisión de investigación del Parlamento de Serbia viene a romper el muro de silencio que durante años se ha levantado sobre la tragedia de las víctimas civiles de aquellos bombardeos, es decir, los muertos y heridos durante las hostilidades y aquellos que vienen sufriendo desde entonces las consecuencias del uso de una sustancia tóxica como el uranio empobrecido.

Es claro que esta investigación puede tener consecuencias políticas. Si se confirma que, a diferencia de lo que se ha venido sosteniendo, existe una relación de causalidad entre el uso de armamento que contiene uranio empobrecido y el aumento de casos de tumores en los lugares donde dicho armamento se emplea, habrá que considerar las consecuencias a la luz del Derecho de los conflictos armados.

En “Preguntando entre lágrimas. Apuntes sobre Yugoslavia bajo las bombas y en torno al Tribunal de La Haya”, Peter Handke resumió así la campaña de bombardeos sobre la República Federal de Yugoslavia:

“Guerra de Kosovo se ha llamado la guerra de bombardeo de las fuerzas aéreas de la OTAN contra la República Federal de Yugoslavia, librada del 24 de marzo de 1999 al 16 de junio de 1999. Bajo el pretexto de proteger a la población albanesa de Kosovo -la región autónoma al sur de Serbia- contra la expulsión y los ataques violentos por parte de la minoría serbia, los estados miembros más poderosos de la OTAN -Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia y España-, liderados por Estados Unidos, decidieron presionar al estado yugoslavo con el inmediato ataque aéreo a territorio yugoslavo, al fracasar las negociaciones de paz de Rambouillet, en marzo de 1999. La guerra, llevada exclusivamente desde el aire, con aviones bombarderos de alta precisión, se prolongó de forma imprevista con un sinfín de errores estratégicos y fallos tecnológicos que causaron un terrible balance de víctimas y daños civiles. El 9 de junio ambos bandos llegaron a un acuerdo que estipulaba la retirada de tropas serbias de Kosovo y el cese de los ataques aéreos. Inmediatamente, la provincia de Kosovo fue ocupada por las tropas internacionales de la KFOR y puesta bajo la administración de la ONU”.

So pretexto de ayudar a los albaneses de Kosovo, se crearon las circunstancias para que los serbios sufriesen una limpieza étnica en su propia tierra, los terroristas del Ejército de Liberación de Kosovo apareciesen como vencedores y se abriese una fractura en todos los órdenes que sigue sin cerrarse pasados casi 20 años.

Esta investigación del Parlamento de Serbia permitirá conocer los efectos del uranio empobrecido sobre unas víctimas cuya historia se ha silenciado durante décadas en Europa Occidental.

Tal vez así se les comience a hacer justicia.

Ricardo Ruiz de la Serna

Analista político

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