La letra pequeña de la prensa diaria esconde noticias asombrosas que caminan con pies de paloma pero que, con su mínimo paso, mueven el mundo. Reunamos rápida y brevemente noticias que no alcanzan los titulares. Las ponemos juntas, lo que sugiere algún vínculo, pero recordando que su secuencia no supone, ni excluye, relación causal.
Se extiende entre los adolescentes la práctica del llamado sexting, que consiste en compartir electrónicamente material sexualmente explícito. Aspecto menor de una masiva extensión de la pornografía que hace de los 11 años la edad media a la que los jóvenes, en otro tiempo niños, acceden por primera vez a esos contenidos. La estimación de esos mismos contenidos indica una asimilación perfecta: el 96% de los adultos jóvenes si no promueven, aceptan o son indiferentes a la pornografía, de modo que sólo un 4% lo encuentra moralmente problemático: nos hemos liberado de todo sentimiento de culpa – estigma dicen judeo-cristiano – cuya superación fue un objetivo central de las más potentes ideologías modernas. El consumo de esos contenidos sexuales se realiza sobre todo a través de teléfonos móviles, un aparato imprescindible para la práctica totalidad de la población de los países avanzados. Adminículos multifuncionales cuya presencia habitual los hace cada vez más invisibles.
Un detalle de interés: en la carrera por el acceso a esos materiales las mujeres, inicialmente rezagadas, ganan posiciones rápidamente. Al tiempo, la llamada violencia de género que en general creció a lo largo de 2017, lo hizo especialmente entre los pornonativos, es decir, nuestros menores de edad. Y, sin embargo, en España y según el CIS el feminismo se ha convertido entre los jóvenes en la segunda ideología más extendida, antecedida – atención – por el liberalismo. Nuestra juventud, en resumen, se ha hecho mayoritariamente liberal y feminista.
La creciente exigencia del derecho a la llamada maternidad subrogada, o la banalización del aborto resultarían noticias de primera página; acudamos a otras de apariencia menor: se diseñan “cunas inteligentes” en las que los niños envueltos en delicadas telas elásticas son mecidos automáticamente cuando el aparato detecta su llanto. Alguna semejanza puede encontrarse con un nuevo oficio que parece estar abriéndose paso, nunca mejor dicho, el oficio de paseador de personas, generalmente de avanzada edad. Una iniciativa nacida en los Estados Unidos, pero ya replicada en Israel, que consiste en la oferta de compañía y conversación durante el paseo. Una nota más: la gran crisis demográfica que padece Europa manifiesta en España su terrible extremo. Tenemos la tasa de natalidad más baja de los últimos cuarenta años, a la vez está en marcha un proceso de reposición de mano de obra a través de una inmigración concebida como abstracta fuerza de trabajo.
Hace tiempo que la opinión favorable a la institución de la eutanasia gana puntos en toda Europa y está presente en la agenda legislativa de nuestro actual gobierno. Pero también hace tiempo que la OMS vino a culminar los derechos del hombre alentando los derechos sexuales de todos los individuos. Siempre mediante un contrato que explicite el consentimiento. Por otra parte, investigadores noruegos aseveran que la inteligencia de los jóvenes ha comenzado a caer al menos siete puntos por generación y para sancionar la índole espiritual de la carne humana, se ha detectado que el tono de voz femenino se hace más grave: la frecuencia de la voz femenina disminuyo 32 Hz entre 1945 y 1990.
Soledad, ásperas y violentas relaciones entre géneros, crisis demográfica, mecanismos impersonales de cuidado de los recién nacidos, caída del cociente de inteligencia, homogeneización y de nuevo soledad. Soledad en medio de una atmósfera favorable a ideologías liberadoras de una culpa que, de hecho, ha desaparecido en numerosos ámbitos de la acción humana y, especialmente, en el de las relaciones sexuales. El sueño de una activa sexualidad sin culpa se realiza ante nuestros ojos, pero no muestra formas idílicas. La conjunción de feminismo y liberalismo: ¿no significa la reconciliación de la liberación con la plena aceptación de nuestro modo de trabajar y consumir? Vivimos en una sociedad fármaco-pornográfica (P.B. Preciado) empeñada “en organizar el deseo, en aumentar el deseo en proporciones inauditas, mientras mantiene la satisfacción en el ámbito de lo privado” (Houellebecq). La tradición filosófica vio siempre en el deseo una fuente de sufrimiento que debiera extinguirse para vencer la culpa. Hoy se exige su hiperplasia, su incremento a la vez inocente y desolador. Los lobos aislados (homo homini lupus) se solidarizan en manadas, jaurías, realas… y lo llaman sociedad: el gran lupanar que se extiende ante nosotros nos ofrecerá pronto una salida. No hace falta otro mundo, la salida de éste es ya una promesa suficiente. Exit es, precisamente, el nombre de una empresa suiza dedicada al gran negocio de la eutanasia.