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EDITORIAL

Puigdemont reta a Pedro Sánchez

lunes 23 de julio de 2018, 12:30h

Cual caudillo del soberanismo, Puigdemont está dispuesto a retomar las riendas del llamado “procés” antes de quedar relegado y olvidado en su cobarde huída de la Justicia. Para empezar, este sábado ha liquidado a Marta Pascal de secretaria general del PDeCAT por pretender “estructurar una acción política posibilista” en respuesta al ingenuo intento de Pedro Sánchez de dialogar para abordar el desafío secesionista. El cobarde prófugo ha lanzado un nítido mensaje al presidente del Gobierno y a todos los que soñaban con tender puentes: “O referéndum o reconocimiento de la República”. De ahí no se mueve y no piensa aceptar una reforma del estatuto, como también ingenuamente ha prometido Pedro Sánchez.

Puigdemont, de hecho, ha liquidado el PDeCAT para engullirlo en su nuevo invento, la Crida, la formación política con la que piensa presentarse a las próximas elecciones, probablemente en otoño. Su estrategia pasa por relanzar su imagen y minar a ERC, que en el último sondeo de la Generalidad figura como el primer partido político en Cataluña. Para ello, tiene previsto crear una suerte de Gobierno paralelo en su palacete de Waterloo, donde piensa trasladarse inmediatamente, mantener su estrategia de confrontación permanente con Madrid e “internacionalizar el conflicto”. Ya ha convocado para el próximo sábado una concentración de independentistas en la sede de su “Gobierno” en Bélgica.

Pedro Sánchez debe asumir que Quim Torra no es más que una marioneta en manos de Puigdemont. El presidente de la Generalidad puede pasear sonriente por los jardines de La Moncloa, acordar todas las “reuniones bilaterales” que quiera, pero al final decide el prófugo. Y el prófugo no quiere saber de diálogos ni zarandajas. Pretende que el Gobierno reconozca que él es el presidente legítimo de la República independiente de Cataluña y para ello está dispuesto a todo. Incluso a dejar de apoyar a Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados si el presidente del Gobierno no se aviene a razones. El reto está lanzado.

La soberbia y la prepotencia de Puigdemont le están llevando a perder el sentido de la realidad. Pero, por inaudito que parezca, sigue siendo el que manda en el bloque separatista. Tiene a una marioneta en la presidencia de la Generalidad y a Junqueras en la cárcel. Hace y deshace a su antojo. Por mucho marketing que despliegue Pedro Sánchez, el desafío secesionista sigue tan vigente como siempre. No se contenta con las indignas cesiones del Gobierno. Lo quiere todo a cambio de nada.

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