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TRIBUNA

Confía en mí, estoy mintiendo

Juan A. Hernández Les
domingo 05 de agosto de 2018, 20:04h

Creo que empiezo a comprender que mi blog sea más leído en los EE.UU que en cualquier otra parte del mundo. Mis lectores estadounidenses, en realidad, más que leerme, lo que hacen es comprarme o venderme sin pagarme. Lo intuyo desde que leo a Ryan Holiday, un periodista que va por la vida desenfundando sus confesiones para decirnos que él es más listo que nadie y que se pasa la vida engañando a sus blogueros a los que seduce con toda clase de artimañas y satrapías. Confía en mí, estoy mintiendo, suelta ya en la portada, y cuando pasa a la introducción no le importa que se te hayan puesto ya los pelos de punta. Lo suyo es el márquetin, la estrategia y la publicidad on line. Este on line lo cubre todo, los blogs, los tuits, los facebooks, y los videos colgados en you tube, los correos electrónicos, los enlaces, y a la vista está que lo hace no sólo por dinero, sino para divertirse y sentir el poder, si bien, añade rápidamente, que todo eso no es más que un subterfugio para ocultar la dura verdad, que es un manipulador de los medios. Su trabajo consiste en mentir a los medios para que los medios puedan mentirnos a nosotros.

Dice Holiday que hace trampas, que se beneficia de los resultados de los autores superventas y de las marcas multimillonarias. Se jacta de haber desviado millones de dólares por medio de la publicidad y de haberles transmitido noticias de última hora a ellos en lugar de a Good Morning America. Si le sigues leyendo te parecería que estuvieses delante de una novela de ficción más que frente a un informe, que eso es en lo que en realidad se sostiene en su libro.

En general tengo la impresión de que la gente que pueda escribir y decir cosas más interesantes que las que se cuentan en un periódico de papel no lo hace porque no ha comprendido todavía la difusión que puedan tener sus palabras por medio de un medio que es reciente, y me refiero evidentemente a Internet. De algún modo, todos somos unos aficionados en cuanto al uso de la red, especialmente si nos comparamos con Holiday. Estas personas recelan de la Red porque suponen, equivocadamente, que en ella no se produce la suficiente difusión, y también por un problema de marca.

Leyendo a Holiday tienes otra impresión. Él utiliza los blogs para controlar las noticias, y es capaz de manipular unas vallas publicitarias que él mismo ha procedido a crear y colgar vandalizándolas, y llamando posteriormente a una serie de periodistas para que la película de su amigo Tucker Max, In Hope They Serve Beer in Hell, salte a todas las portadas y todas las comidillas. Holiday estaba demostrando que los vendedores crean e impulsan las noticias y nadie hace nada para detenerlos. Creo que es fácil demostrar que las campañas –ya que aquí y ahora estamos en ello- ya no sirven para nada, ni los discursos, ni las subvenciones a medios arruinados, porque la gente ahora tiene de todo, especialmente unos medios propios de comunicación que ya ni la derecha ni la izquierda entienden. Hoy ya no hay entre los medios ninguno que pueda influir decisivamente en la opinión pública. Es como si entráramos en un organismo y viésemos de repente a unos millones de células haciéndole la puñeta a otras millones de células, de bichitos o, simplemente, soslayándose todas entre sí. Nada influye en nada y todo influye en todo.

El terreno que pisan los blogueros tradicionales es de una enorme complejidad, al menos en un país como los EE.UU. Todos los periodistas se pasan el día leyendo blogs -es decir, leyendo blogs, tuits, facebooks, linkedines, videos, etc.- y escriben tratando de influir en la opinión pública, porque si tienes en tus manos la opinión pública tienes cogida a la gente por los huevos, eso cree Holiday, aunque yo creo, por el contrario, que a pesar de las manipulaciones, la opinión se parece a un video que ven millones de personas en un solo día. Al cabo de unos cuantos días más, nadie se acuerda ya del video que arrasó en las redes.les

Dice Holiday que la Universidad George Washington llevó a cabo una investigación y al parecer un 89% de periodistas dijeron que usaban los blogs para investigar sus historias; alrededor de la mitad contestó que usaba Twitter para encontrar e investigar historias, y más de dos tercios usaban otras redes sociales del mismo modo. Todo el mundo admite que las nuevas fuentes son menos fiables que las tradicionales; sin embargo, aquellos periodistas que cuestionan la presencia incómoda de la Red toman de su misma medicina cada vez que meten un tuit o escriben un artículo grandilocuente en un periódico grandilocuente.

Juan A. Hernández Les

Historiador

JUAN A. HERNÁNDEZ LES es historiador.

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