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TRIBUNA

Anticipo del manifiesto de la nueva generación cínica

domingo 12 de agosto de 2018, 19:54h

Decía Séneca que el hombre agobiado de quehaceres en nada se ocupa menos que en vivir, y eso que la ciencia de vivir es la más difícil. Algunos pensamos que justamente esta Ciencia del Vivir es ya casi obligatorio gestarla de la manera más adecuada desde el bien común con la intención de editorializar un nuevo camino hacia la existencia de hoy. Toda existencia –como nos enseñaron sobre todo los clásicos griegos- debe ser plena y siempre moblada desde las más precisas actitudes éticas que se computen como un ejercicio de profunda justicia y equidad en este mundo actual nuestro que, como la Gran Bestia de los entornos, está alzándose como un poderoso Leviatán –Hobbes- otra vez ya letal y prácticamente insoportable. Dijo Heráclito: Malos testigos son para los hombres los ojos y los oídos cuando se tienen almas bárbaras. Y Empédocles –quien se quitó la vida por no soportarla más- comentó: Triste región donde el Asesinato, el Rencor y otros grupos de deidades funestas, las míseras Enfermedades, la Corrupción y las obras disolventes, merodean en la tiniebla sobre los prados de la Fatalidad.

Creemos que estas palabras de los antiguos maestros hoy más que nunca continúan perviviendo después de milenios a la hora de intentar acordar una indolora virtud común entre todos los componentes de la especie humana. Hoy por hoy –lo cual se estrella de lleno con un mundo en el que algunos ingenuos siguen pensando que la ciencia, la tecnología y el avance del progreso nos van a conducir a una suerte de paraíso edénico en donde los males del pasado, la Fatalidad de la que hablaba Empédocles, sean ya sólo una cuestión de la Historia- se continúa prestigiando el dolor y la impotencia de la raza humana sobre todo desde la álgida conexión entre estos tres pilares básicos que cronifican la maldad generalizada de nuestro mundo, esto es, la Política, la Economía y la ambición de Poder.

Recientemente en el Huffinton Post pudimos leer lo siguiente: Individuos ricos y sus familias tienen tanto como 32 billones de dólares de activos financieros escondidos en paraísos fiscales en el extranjero, lo que representa hasta 280 mil millones de dólares en ingresos perdidos de impuestos según el estudio que publicamos este domingo. El estudio de la estimación de la magnitud de la riqueza privada financiera mundial mantenida en cuentas del extranjero –con exclusión de los activos no financieros, tales como bienes raíces, oro, yates y caballos de carreras –supone la suma de 21 y 32 billones de dólares. La investigación fue llevada a cabo por el grupo de presión Tax Justice Network, que hace campaña contra los paraísos fiscales. Utilizaron los datos del Banco Mundial, el FMI, las Naciones Unidas y los bancos centrales. Sabemos también –no son pocos ni pocas los analistas que con datos e investigaciones que no admiten oposición alguna que desde hace ya muchos años nos están advirtiendo que existe un Élite que es la que maneja los hilos del mundo en su provecho y con nombres y apellidos- que una suerte de Mafia Familiar a nivel Global usa un núcleo hermético de instituciones financieras y gigantes corporaciones para dominar el planeta entre bambalinas. Esta Élite, que domina todos los recursos del mundo, decide en un momento dado qué país atacar, qué presidente matar, qué atentado terrorista financiar, qué crisis económica originar, qué espectáculo o cortina de humo inventar o qué enfermedades desarrollar para controlar los problemas demográficos, migratorios o etnográficos en los países pobres.

Sin exagerar todo esto que está ocurriendo es como reescribir el Main Kampf de aquel pintorcillo de Viena presa del pánico y diagnosticado como el elegido o como el Mesías para crear un mundo nuevo en donde desde la demolición de las razas inferiores se creara una Tierra aria para redefinir el Génesis de la felicidad eterna. Muchos pensamos que lo que está sucediendo hoy no difiere demasiado de lo que ya imaginó Adolf Hitler y su travesía por la globalización económica, cultural, social y étnica de aquel siglo XX. Son los mismos perros pero con distintos collares.

Por tanto, sólo nos resta no la denuncia o la reflexión, ni siquiera el conocimiento y la complacencia, en todo caso, una forma distinta de generar una nueva generación en la que se impliquen todas aquellas personas que tengan algo que aportar. En nuestro país, decimos, esta plataforma generacional ya se está gestando y se pronuncia como “La generación cínica”, esto es, otra nueva manera de intentar la oposición sensata desde la creatividad, la intelectualidad, el pensamiento libre e independiente que se consume en una realidad que no quede en una morgue teórica, sino en una mixtificación de la praxis que nos autodimensione hacia el ministerio del bien con la intención de quemar la mnemotecnia del mal. Aristóteles dijo: Lo más hermoso es más justo, lo mejor, la salud, pero lo más agradable es lograr lo que uno ama. Y también añadió: Nadie debe considerar el vivir de acuerdo con el régimen como una esclavitud, sino como una salvación.

Deteniéndonos concretamente en España, hay muchas cosas que desde una postura común y desde un frente colectivo se supone que hay muchas voces que podrían formar parte de esta diletante eximición con tal de librarnos de pasadas actitudes personalistas que hacia ningún lugar nos han llevado hasta el momento. Por eso se alza desde aquí y hoy misma esta novísima factoría generacional para aquellos que deseen formar parte de ella.

Resumiendo lo que en otro artículo nos detendremos a detallar ya como manifiesto público éstas serían las directrices a seguir:

-Dicha generación asume el sobrenombre de Cínica pues en ella se intenta ambientar la lectura que desde la antigüedad se ha ido generando practicando la apertura del combate ideológico a partir de su eficacia y su velocidad de llegada. Desde Antístenes hasta Bertrand Russell, se constata que es justamente el cinismo lo que consigue penetrar en la conciencias occidentales en masa, y el que ha puesto su vitral acento en las áreas profusamente influidas por dicha actitud filosófica, desde poner en cuestión la dolora del patriotismo exacerbado hasta las auténticas acepciones que provienen de conceptos como el progreso, la verdad, la belleza, la virtud o la religión.

-Se practicaría la crítica no desde el buenismo o desde lo políticamente correcto –hartazgo ya da oír estos palabrones-, sino desde la sátira y la crítica feroz contrastada en opinión e investigación noticiable. Se tomaría como doctrina a seguir la ironía socrática y su dialéctica, pues es más eficiente acertar en las preguntas que no aceptar las respuestas siempre previstas como fundación de lo falso, de lo manipulado, de lo evasivo o de la falta de rigor.

-Se ejecutaría la denuncia o la constatación de las nocivas gestiones a partir de un estoicismo pero que salte por encima de la autocomplaciencia o de continuar soportando lo que genera dolor, bruticie o animadversión, siempre desde la rotunda mutación de lo ya usado con anterioridad –y que de nada sirvió- para apartarnos de la credulidad o sinceridad o bondad humana en tanto en cuanto estas circunstancias hasta ahora no han permitido accionar los cambios deseados. De tal modo se hace imprescindible invocar a nuestros derechos comunes mediante la ironía, el sarcasmo o la burla siempre desde el respeto y nunca a partir de la exageración.

-El uso del cinismo conviene que se precise desde el desarrollo intelectual y filosófico aprendido de antemano si bien es imprescindible amerizarlo desde lo creativo, lo cultural, el ensayismo, la opinión periodística, la libertad formal o los distintos embellecimientos que nos vienen desde la lingüística o los diferentes géneros literarios.

-Se arteriaría la comunicación entre los integrantes de este pulso generacional a partir del individualismo y las abundantes estilísticas que se precisaran, de modo que siempre existirá un distanciamiento de todo abuso de la oficialidad, la imposición como embrutecimiento de las conductas, la filiación a cualquier tipo de ideología vigente que conculque la sumisión, el provecho personal, la defensa –aunque sea a manera de subterfugio- de intereses creados que atenten contra la libertad, la autogestión o la estimulación de una original concienciación y un compromiso general que repudie lo estandarizado, las normas y las convenciones.

-Se descartaría todo lo espantable en el sentido especulativo o lo sobrevenido de lo reaccionario. Se ejercería mayor presión desde la ridiculización de todo comportamiento que no genere comprensión a la hora de proteger desde la virtud y la honestidad todo gesto que abrace todo porvenir de humanidad, el respeto por la naturaleza humana o la solidaridad con todos nuestros entornos.

-Desde la sátira, se preluciría la elocuencia, la excelencia y todo conjunto de cualidades cívicas, morales e intelectuales. Se mejora el cultivo de la valentía, la armonía y el pensamiento exitoso de todo virtuosismo ciudadano.

-El destino final es arribar a partir de cualquier puerto posible hacia la consideración de justicia como una habilidad interconectada.

Importarte es, pues, recordar algunos de los pensamientos de Diógenes de Sínope, creador de la filosofía cínica y que hoy conviene recordar y retomar:

-Gente mucha, personas pocas.

-Debemos tener buenos amigos que nos enseñen lo bueno, y perversos y crueles enemigos que nos impidan obrar mal.

-En la casa de un hombre rico no hay más lugar para escupir que su cara.

-¿De qué sirve un filósofo que no hiere los sentimientos de nadie?

-Los grandes son como el fuego, al que conviene no acercarse mucho ni alejarse de él.

-Cuanto más conozco a la gente más quiero a mi perro.

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