O se está con la libertad de expresión o se está contra la libertad de expresión. Pero si se...
O se está con la libertad de expresión o se está contra la libertad de expresión. Pero si se está con la libertad de expresión hay que hacerlo con todas sus consecuencias. ¿Se imagina alguien que José María Aznar hubiera declarado que los medios de comunicación son “el enemigo del pueblo español”? Pues eso es lo que ha hecho Donald Trump en una nación que ha construido su gran edificio demócrata constitucional sobre las zapatas de la libertad de expresión.
Y claro, frente a la vehemencia inmadura del presidente Trump, más de tres centenares de periódicos impresos, hablados, audiovisuales y digitales han firmado un editorial común denunciando la agresión presidencial contra el pueblo de los Estados Unidos de América, que tiene derecho a estar informado, por encima de las apetencias personales, las exclusiones o los vetos del presidente. Un antecesor de Donald Trump calificó en el siglo XIX a la Prensa de contrapoder y afirmó: “A una nación más le vale tener periódicos libres aun sin Gobierno que un Gobierno sin periódicos libres”. Del brazo de Matilde Urrutia, viuda de Pablo Neruda, pronuncié yo esa frase en la inauguración del nuevo edificio de la agencia Efe en Santiago de Chile y tuve la suerte de que el general de la dictadura que asistía al acto se levantara indignado y se fuera.
La política de Trump es, en líneas generales, menos estúpida de lo que le atribuye la progresía de salón. Pero considerar a los medios de comunicación como el enemigo del pueblo estadounidense es pasarse de la raya. Yo hubiera firmado encantado el editorial común con que han respondido a la invectiva más de tres centenares de medios de comunicación.
En España, por fortuna, los periódicos impresos, hablados y digitales gozan de un nivel de libertad de expresión muy alto. El periódico audiovisual es distinto porque padecemos un duopolio que absorbe el 82% de la publicidad y que cada vez parece más necesario desbaratar para que la pluralidad en televisión alcance las mismas cotas que en el resto de los medios de comunicación.