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Y DIGO YO

Toda la suerte a Irene y Pablo

Javier Cámara
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
martes 21 de agosto de 2018, 18:38h
Actualizado el: 21/08/2018 21:51h

No comulgo con las ideas de Podemos. Es verdad que, como herederos del espíritu del 15-M, en sus inicios había una cierta sensación de ilusión y aire fresco que contagió a millones de españoles que fueron, con el paso del tiempo y la presentación de propuestas reales, bajándose de ese barco morado.

La utopía se desvanece cuando hay que hacer cosas de verdad. El idealismo desaparece cuando hay que buscar trabajo, comer todos los días, pagar la hipoteca o pensar en lo mejor y más conveniente para tus hijos.

¿Se acuerdan cuando el padre y el hermano de Billy Elliot, ese chico al que le gustaba bailar, se tienen que “comer” su orgullo de sindicalistas reivindicativos para que el protagonista pueda estudiar o, poniendo un ejemplo más real, cuando el alcalde de Cádiz, Kichi, dio el visto bueno a un contrato entre Navantia y Arabia Saudí para la construcción de corbetas porque significa trabajo para la ciudad?

Todos tenemos que hacer cosas en la vida que no queremos. Hay que procurar ser coherente con las ideas y con la forma de ver las cosas que cada uno desde su entendimiento defiende, es verdad, pero la contradicción está ahí. Es algo con lo que hay que vivir y ¿quién no ha sido contradictorio alguna vez?

Yo no veo ningún problema en que alguien se compre una casa de más de 100 millones de pesetas si tiene el dinero -o un crédito por ese valor-, pero también si no ha pasado toda su vida diciendo que eso era indecente, poco ético, especular y casi robar. Aun así, defiendo que una pareja que ha tenido mellizos decida “comerse” su orgullo y llevar a cabo, con el coste político y social que eso puede conllevar, la operación. Es mejor para los pequeños, para la familia. Yo lo habría hecho.

Dicho todo esto, es notable la falta de presencia mediática de Podemos -y por ende de iniciativas políticas- desde que tanto el líder máximo como su número dos están “fuera de juego” temporalmente. Irene Montero dio a luz a dos bebés que aún permanecen hospitalizados y bajo atentos cuidados médicos por lo prematuro del parto.

Si, como se ha publicado, Pablo Iglesias y su pareja Irene Montero, han decidido dar prioridad al cuidado de sus hijos, algo que puede mantenerles alejados del foco mediático y político mucho tiempo -quizá años-, la formación morada deberá replantearse su ejecutiva y decidir quién llevará las riendas. El momento es delicado con un presidente de Gobierno temporal, aunque esté haciendo cambios como si se fuera a quedar cuatro años en Moncloa, hasta las próximas elecciones y hace falta un Podemos que sepa lo que quiere y con quien va.

Insisto, no comulgo con Podemos, pero es necesario que se mantenga activo y no en ‘pause’ un partido que tiene una representación tan notable en la calle. No son cuatro gatos y hay que seguir generando ilusión.

Es triste que cualquier profesional tenga que apartarse de sus obligaciones por un problema de índole familiar, pero la familia siempre debe ser prioritario. Creo que nadie juzgará como inconveniente que Iglesias y Montero se vuelquen en sus hijos en detrimento de la política.

Si esta circunstancia lleva a los padres a una retirada más prolongada en el tiempo o, incluso, definitiva será una decisión de ellos. Podemos deberá reorganizarse y dar sentido al apoyo político al PSOE en las tareas de Gobierno. A Pablo e Irene, tan solo desearles suerte y que los pequeños se recuperen, crezcan y sean felices.

Javier Cámara

Periodista

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