Fuentes de partido defienden que "hay que ser coherentes" tras el caso Cifuentes y el caso Casado.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha terminado cediendo a las presiones de su partido y ha obligado a su ministra Carmen Montón a dimitir. Y eso pese a haberla respaldado este martes, al asegurar que está haciendo un "extraordinario" trabajo y va a seguir haciéndolo al frente de su departamento.
En los pasillos del Senado al término de su intervención en la sesión de control al Gobierno y al preguntarle si descartaba la dimisión de la ministra, ha recalcado que creía que había sido bastante claro en su declaración al garantizar que va a seguir haciendo la "extraordinaria" labor que ha desarrollado en los primeros cien días del Gobierno.
Ha recordado, por ejemplo, que en ese tiempo se ha recuperado la sanidad universal y se ha tramitado una ley relevante como la de lucha contra la violencia en menores. "En definitiva, lo que está haciendo durante estos últimos meses es lo que se le pidió, revertir los recortes en la Sanidad pública, recuperar y avanzar en derechos vinculados con la sanidad pública", ha subrayado.
Por ello ha reiterado: "Lo único que puedo decir como presidente del Gobierno es que la ministra está haciendo un extraordinario trabajo y lo va a seguir haciendo". Por su parte, la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, también en declaraciones a los periodistas en los pasillos del senado, se ha limitado a confirmar que Montón "está al frente de sus responsabilidades de Gobierno".
Presiones del PSOE
Veinticuatro horas después de las explicaciones de Montón sobre las supuestas irregularidades en su máster, aumentaba la opinión en el seno del PSOE sobre que ésta debería renunciar a su cargo: "El sentimiento en el partido de que debe dimitir es amplio", aseguran a Efe fuentes del partido.
Tanto en las bases de las distintas federaciones como entre los cuadros medios crecía la indignación, según las fuentes, con lo que las "presiones" para que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, "dejase caer" a la ministra son fuertes, según las fuentes.
Entre la militancia que apoyó a Sánchez en las primarias creían que el asunto hace "mucho daño" al presidente y defienden que "hay que ser coherentes" con la posición que mantuvo el PSOE en el caso de Pedro Casado.
Mientras que los grupos de WhattsApp del partido estaban "incendiados" por los que sostienían que había que mantener "muy alto el listón de la limpieza", en Moncloa "estaban dejando pasar el tiempo y viendo cómo evolucionaba el asunto, por lo que en el entorno de Sánchez reconocían que "todas las posibilidades están abiertas".
Entre los diputados del PSOE también había preocupación y algunos defiendían en los pasillos que Montón "se debería haber ido ayer".