Análisis
Las claves de la reunión
miércoles 23 de julio de 2008, 15:43h
A las once en punto de la mañana, tal y como estaba previsto, Mariano Rajoy llegó al Palacio de la Moncloa. José Luis Rodríguez Zapatero bajó los escalones que le separaban del líder de la oposición para recibirle. Juntos alcanzaron la puerta del palacio y sonrientes posaron ante los fotógrafos y cámaras de televisión. Ahí se acabaron los gestos de cortesía e hicieron acto de presencia las caras serias. Con los "gráficos" aún disparando, los protagonistas, sentados en dos butacas, evidenciaron en sus rostros las muchas cuestiones que les separan. Tantas que ni siquiera coincidieron en la valoración que a posteriori hicieron de su entrevista. "Positiva para las instituciones democráticas y para la ciudadanía", según Zapatero, y "con encuentros y desencuentros", según Rajoy.
La economía fue el gran fiasco de la reunión. Para el presidente del Partido Popular, la adopción de medidas consensuadas para hacer frente a la crisis económica era la prioridad; el jefe del Ejecutivo ya había anunciado hace días que las cuestiones económicas no serían prioritarias en este encuentro. Hubo debate, pero no acuerdo. Tras la reunión, Zapatero aseguró que Rajoy no le había aportado "nada novedoso ni relevante" y el líder del PP aseguró que la falta de entendimiento se debió a que él está convencido de que "hay crisis económica y el presidente, no". Es decir, que en la cuestión que en este momento más afecta a los españoles, la economía, el presidente del Gobierno y el principal representante de la oposición no encontraron fórmulas de entendimiento.
"Entendimiento" y "principios de entendimiento" fueron los conceptos más repetidos para explicar una reunión que sólo ha concretado la renovación de los cargos del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y del Tribunal Constitucional (TC) -será el próximo mes de septiembre-, el desarrollo de una legislación en favor de las víctimas de ETA y una estrategia compartida para derrotar a la banda. Zapatero y Rajoy se repartieron el pastel de la Justicia y, tras dejar la mayor preocupación de los españoles -la crisis económica- sin acuerdo, alcanzaron "principios de entendimiento" en asuntos en los que no se puede estar en desacuerdo. Estos son la necesidad de modernizar la Justicia, de endurecer las penas por los delitos de pederastia y de elaborar un registro de delincuentes sexuales contra menores. Otra reunión, y ya van diez, para consensuar menos que pocas políticas concretas que beneficien a los españoles.