www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

TRIBUNA

La tele-basura

Natalia K. Denisova
sábado 03 de noviembre de 2018, 19:16h

Ken Russel, el director del cine británico, en una entrevista de los años noventa a la BBC 4 nos arroja cierta luz sobre lo que estamos viviendo ahora. La sociedad de los fracasados de la que formamos parte, queda bastante bien retratada con las pinceladas que da Russel, hablando sobre sí mismo. Siendo un hombre de sensibilidad a flor de piel, él describe su familia, sobre todo a su madre, de modo sincero: era una mujer que adoraba el cine, porque su vida real transcurría entre el “glamour” del gran centro comercial, donde fue una dependienta, y la familia. Las vivencias cotidianas de una familia de Southampton no eran suficientes para saciar de experiencias a una persona activa, pero de precaria educación, por lo cual el cine se convirtió para ella y su hijo en un refugio donde acudían hasta dos veces al día. Su padre se conformaba con la vida tranquila, ayudando a su padre en las tiendas de zapatos. También las tertulias y la crónica rosa, que aparecieron en aquella época, fueron para ellos un alivio o un placebo para sustituir y ocultar la realidad plomiza y repetitiva.

La sucesión infinita de las películas que ha visto Ken Russel con su madre, finalmente, no ha sido nada más que un placebo temporal. Con el paso de los años, su madre sufrió una fuerte desintegración mental y pasó años bajo el control de los psiquiatras. Russel, reitero que es el director del cine, diagnosticó que su mente no pudo soportar la diferencia crucial que existía entre la vida real de su madre y las imágenes idílicas de las películas de Hollywood. Si tu vida real, concluye, no tiene nada que ver con las imágenes que ves en la pantalla, al final esto te afecta y, a veces, te deja en estado de disolución. El mundo del cine y la televisión puede corromper la mente con gran facilidad. Todo depende de la astucia con la que se maneja. Independientemente de esto, la televisión y el cine, según él, siempre seguirán siendo artilugios peligrosos.

¿No será anticuado recordar estas opiniones de treinta años de antigüedad? Algo hay beneficioso en estas palabras desgarradoras de Russel que con el sentido común retrata a su familia. Sin embargo, no es el caso aislado de algunos trastornos que nos debe preocupar en el año 2018. Si uno viaja en transporte público, ve que cada vez más personas están enganchadas a las series de Netflix, al mundo imaginario y ficticio. Aunque sea una pantalla de 7 centímetros donde apenas se ven los mensajes del texto, consumen los vídeos y más vídeos. Apartándonos del ciudadano de a pie, es menester resaltar el uso que hace el gobierno de los canales de la televisión. He aquí el ejemplo de la mayor perversidad del que puede adolecer el Estado democrático: transformar los medios de comunicación en sus vasallos, que fielmente transmiten los intereses del partido del turno y se conforman con el plato de lentejas que les paga el poder.

A pesar de la ideología omnipresente en todos los medios de comunicación, quizá quepa alguna esperanza… Lo cierto es que esta semana los dos medios de comunicación, que pretenden dominar el mayor “share” (la Sexta y TVE) tuvieron que pedir perdón por reírse de modo grosero de una niña de trece años que cumplía con su deber y un tipejo que se sonaba los mocos en la bandera de España.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (11)    No(0)

+
0 comentarios