Reconoce que ha dicho cosas sobre Venezuela que ahora no comparte.
El líder de Podemos, Pablo Iglesias, se ha sentado por fin en la incómoda silla que durante mucho tiempo la formación morada guardaba para sus adversarios políticos. Visiblemente incómodo, ha comparecido en la Comisión de Investigación de la Financiación de los Partidos del Senado convocada por el PP, para tratar de esclarecer la supuesta vinculación económica del Gobierno de Venezuela, Irán y Podemos.
Preguntado por el senador popular Luis Aznar, Iglesias se ha defendido con una dialéctica más interesada en hacer correr el reloj, como los equipos más leñeros del balompié, que en responder a las preguntas planteadas. De hecho, ha tardado una hora en negar la financiación de Venezuela.
“Si lo que pregunta es si ha habido financiación del Gobierno de Venezuela a Podemos, la respuesta es no”, ha contestado finalmente el líder de la formación morada.
Durante esa hora en la que Iglesias ha sido incapaz de negar que el dinero venezolano está detrás de su formación política, el líder de Podemos ha perorado en contra de la propia comisión de investigación, a la que tan sólo concurre el Partido Popular y sus confluencias navarra y asturiana.
Rectificaciones sobre Venezuela y Mariló Montero
Iglesias también ha tenido ocasión de rectificar sus opiniones sobre el régimen venezolano de Nicolás Maduro, después de que Aznar le remitiera a varias grabaciones en las que aparece exaltando los valores del socialismo bolivariano. "Creo que la situación política y económica en Venezuela es nefasta. He podido decir cosas políticamente que ahora no comparto", ha dicho Iglesias.
Además, en respuesta a las veladas alusiones a un 'wasap' de un chat privado sobre la presentadora Mariló Montero en el que Iglesias aseguraba que le gustaría azotarla "hasta que sangrase", Iglesias ha pedido disculpas. Se trata de una broma machista "imperdonable". "Lo que uno puede hacer es pedir disculpas y decir esto lo hice mal", ha añadido.