Los continuos ataques a la libertad de expresión son el mejor reflejo de la dictadura de Nicolás Maduro. La policía chavista ha detenido sin motivo alguno a tres periodistas de la agencia Efe, entre ellos el español Gonzalo Domíngez Loeda. Los funcionarios venezolanos ni siquiera han permitido que los reporteros se comuniquen con sus abogados, a pesar de las gestiones del embajador español en Caracas.
Cinco agentes del Servicio Bolivariano de Inteligencia fuertemente armados irrumpieron en el hotel donde se alojaban los periodistas, les arrestaron y se los llevaron detenidos para interrogarlos. La directora de Efe en Caracas, Nélida Fernández, siguió junto con un abogado a Domínguez y Barriga para tratar de aclarar la situación ante las autoridades venezolanas. Sin embargo, señaló que a los abogados no los dejaron entrar a la sede del servicio de inteligencia (Sebin) en Caracas, más conocido como El Helicoide, a donde fueron llevados.
Así actúan las dictaduras con la libertad de expresión. Son su mayor enemigo y, por eso, Maduro ha impuesto una censura implacable, ha logrado el cierre de los medios de comunicación incómodos para el régimen y el exilio de algunos de los grandes periodistas que tuvieron que huir para salvar la vida.
Hay que elogiar la rápida respuesta del Gobierno español a la detención de los periodistas. En un duro comunicado, exige a Maduro que libere inmediatamente a los reporteros y le exige "el respeto del Estado de derecho, los derechos humanos y las libertades fundamentales, de las que la libertad de prensa es un elemento central". También la UE ha denunciado el atropello de la dictadura chavista a la libertad de expresión. La presión internacional al Gobierno venezolano le ha obligado a excarcelar a los periodistas. Pero la censura, la represión, la constante violación de los derechos humanos solo acabarán en Venezuela cuando caiga el régimen liderado por Nicolás Maduro.