Los vallecanos aguantaron hasta el descanso con empate en el marcador. Por M. Jones
Ernesto Valverde dijo en la previa de este sábado que si no se ganaba al Rayo la victoria ante el Real Madrid no valdría de nada. No le faltaba razón. Por ello sólo dio descanso a Dembélé, Rakitic y Sergi Roberto, otorgando la alternativa a Coutinho, Arturo Vidal y a Umtiti. Estos tres peones debían rimar con las duplas conformadas por Messi y Luis Suárez, y por Busquets y Arthur. Jordi Alba y Semedo flanqueaban a Ter Stegen ante el penúltimo clasificado, un bloque vallecano que tiene a su entrenador a punto del despido y que llegó al Camp Nou urgido.
Lo inminente de la vuelta de los octavos de final de la Liga de Campeones, el miércoles ante el Lyon, estaría presente durante todo el primer acto de ritmo bajo y escasa tensión competitiva de los locales. Míchel escogió plantar una zaga de tres centrales para curarse en salud, táctica que volvería a desafiar a la circulación azulgrana, incapaz de encontrar en sus laterales a los acostumbrados punzones. Falta de velocidad en los pases y los movimientos, la circulación del gigante no era dañina para un Rayo de frágil compostura.
El monólogo catalán estaba inserto en un duelo de estilo en el que a Coutinho le costaba encontrar su lugar entre líneas y a Messi conectar con Jordi Alba con peligro. Sin embargo, y aunque Arturo Vidal resultaba más protagonista que Arthur -robando balones, todo un retrato de los mostrado hasta entonces-, el rendimiento industrial característico del Barça vio cómo la calidad individual se adelantaría al buen juego coral, por enésima vez. Y Messi -testarazo despejado por Dimitrievski-, Suárez -chut- y Coutinho -remate débil- tuvieron sus opciones.

Esa languidez del conjunto barcelonés, que no creaba una producción ofensiva sostenida en la construcción fluida de fútbol, daría alas a unos vallecanos necesitados. A los que no les valía ir al templo culé y sacar un punto. Su situación clasificatoria les demanda riesgo y lo aceptarían, llegando a saborear la gesta durante unos minutos. Y es que la influencia de Raúl de Tomás no se amilana ya ante nadie. El delantero avisó de la falibilidad del cierre local pidiendo una falta al borde del área que se tragó el colegiado e instalando el 0-1 en el minuto 25. Bajó un pelotazo y se coló entre Piqué y Semedo para descerrajar un latigazo pegado al palo. Un gol de otro partido, de un jugador canterano merengue, que alertó a los catalanes de su autocomplacencia.
Se activaría, entonces, el protocolo de reacción corajuda de los barceloneses. Desprovistos de una combinación vertiginosa que erosionara al repliegue intensivo visitante, sólo el balón parado les entregó oxígeno para evitar que el susto se enquistara. Ua falta lateral botada por Messi fue embocada por un Piqué en estado de gracia. El 1-1, en el minuto 39, rescataba tranquilidad para la tribuna antes del entretiempo. Pero Valverde no se conformó y deshizo la apuesta inicial: movió el esquema al 4-2-3-1 para completar la remontada -como en el Pizjuán- y metió en escena a Dembélé (por Arthur, en un movimiento ultra ofensivo). Y el 'Txingurri' daría en el clavo con los cambios, de nuevo.
El Rayo se creyó su ambición y salió al verde con dos intentos de Comesaña y Bebé, pero el Barça había regresado al campo en la reanudación con mucha más determinación y vehemencia en el control rítmico del envite. Y no tardó en desnivelar el marcador. Al fin sorprendería con la subida de un lateral. Semedo se coló y fue derribado en el área por Amat. El colegiado pitó penalti -sin consultar el VAR, ya que la acción podía ser entendida como dudosa- y Messi ajustició a Dimitrievski y rubricó la coherencia entre la estadística y le relación de fuerzas en el minuto 51.

El 2-1 fue resultado del disparo exponencial del compromiso por los puntos del coloso. Y no vería horizonte el equipo madrileño, ya que al tanto número 26 de 'La Pulga' en esta Liga -torneo en el que ha disputado 443 partidos, sólo por detrás de los 505 de Xavi Hernández- le acompañó un ejercicio de presión comandado por el guerrero Vidal y por Busquets. Se ahogaba el Rayo en su tratativa de salir jugando y discutir la posesión. Dembèlè amenazaba al vuelo y Messi tuvo la sentencia. Perdonó el argentino y Míchel suplió a Amat por Pozo -no tenía nada que perder-. Este último, ex del Manchester City, emitiría un disparo potente que lamió la madera.
Esta oportunidad, descontextualizada, congeló el ambiente. Y Messi acudió para calentarlo nuevamente con una ocasión que sólo Álex Moreno supo repeler. Se trató de un lanzamiento de falta que ya cantaba el argentino cuando el jugador visitante retrasaba su posición de la barrera a estar bajo palos. Su testarazo in extremis amortiguó el zurdazo y mantuvo a sus compañeros en dinámica. Y el ida y vuelta se había terminado por instalar en un desenlace que se presumía incierto. El Barça se negó a cerrar desde la posesión y aceptó el intercambio de golpes resbaladizo, hasta que Valverde dio entrada a Rakitic -tuvo que tirar de titulares-.
La inclusión del croata -por un Coutinho desacertado y pitado- significó la devolución del compás al ritmo pretendido por los locales y, además, la lucidez necesaria para poner el 3-1 definitivo en el marcador. Y es que el balcánico tradujo la galopada de Dembèlè en asistencia hacia un Luis Suárez demoledor. El uruguayo afinó a placer para sumar otra diana a su mochila y resolver un evento revestido de trámite que no tuvo la mente azulgrana del todo comprometida. El Barça hizo lo que debía defender el liderato. nada más. Ahora, toca pensar en el Lyon, mientras que la dignidad vallecana volvió a no suponer puntos. Están montados en la peor racha en Primera de su historia -seis derrotas seguidas-.
- Ficha técnica:
3 - Barcelona: Ter Stegen; Semedo, Piqué, Umtiti, Alba; Busquets (Malcom, min.85), Arthur (Dembélé, min.46), Arturo Vidal; Coutinho (Rakitic, min.80), Messi y Luis Suárez.
1 - Rayo Vallecano: Dimitrievski; Advíncula, Velázquez, Amat (Pozo, min.69), Gálvez, Alex Moreno; Imbula, Comesaña, Bebé, Álvaro (Embarba, min.80); y de Tomás.
Goles: 0-1, min.25: Raúl de Tomás. 1-1, min.39: Piqué. 2-1, min.51: Messi, de penalti. 3-1, min.82: Suárez.
Árbitro: Melero López (Comité Andaluz). Amonestó a Sergio Busquets (min.80), por parte del Barcelona.
Incidencias: partido de la jornada 27 de LaLiga Santander disputado en el Camp Nou ante 74.158 espectadores. Antes del encuentro, el primer equipo de hockey sobre patines ofreció el título de Copa del Rey a la afición.