Recuerdo aquella sobremesa en casa de Joaquín Satrústegui en la que José María Gil-Robles estuvo sembrado...
Comentarios, opiniones, reproducciones íntegras. Las redes sociales han multiplicado este artículo de Luis María Anson aparecido en el diario El Mundo. Lo publicamos a continuación.
Recuerdo aquella sobremesa en casa de Joaquín Satrústegui en la que José María Gil-Robles estuvo sembrado. “Los denuestos injuriosos -dijo- demuestran la fortaleza del atacado”. Y añadió: “En 1936 fue tan implacable la campaña contra mí que pensé que ganaría las elecciones”. El gran político democristiano, miembro del Consejo Privado de Juan III, no sabía entonces que, efectivamente, las ganó. Los incuestionables datos aportados por Álvarez Tardío en un libro imprescindible demuestran las trampas del Frente Popular en aquel lejano febrero de 1936.
A pesar de las encuestas, todas ellas coincidentes en la victoria de Pedro Sánchez y en el retroceso del PP, los frenéticos ataques contra Pablo Casado hacen pensar que posiblemente obtendrá un resultado mejor del anunciado. “Ladran, buena señal de que cabalgamos”. Azaña puso esta frase en boca de Don Quijote y así la han repetido muchos políticos. Es digna, sin duda, de la sabiduría de Cervantes, pero el autor de la mejor novela de todos los tiempos no la escribió. Tal vez se pueda atribuir a Goethe, derivada de su poema Kläffer, Ladrador, traducción de José Olea: “Ladran con fuerza… Pero sus estridentes ladridos solo son señal de que cabalgamos”. Rubén Darío incorporó la misma idea, tomada probablemente del poema alemán.
Mariano Rajoy realizó una admirable gestión económica durante su mandato presidencial y no reconocerlo así significaría perder el sentido de la objetividad. Su acción política, sobre todo en Cataluña, se caracterizó, sin embargo, por la indolencia, por la inanidad y por la cachaza, y eso le llevó de la mayoría absoluta con 186 diputados en el año 2011 a 123 escaños en las elecciones del 2015. Pablo Casado, en un tiempo demasiado reducido, y siempre mirando al futuro, está revitalizando al PP. Con gran acierto. De forma incansable. Derrochando simpatía, sencillez y buen sentido. En España disfrutamos de un periodismo impreso, hablado, audiovisual y digital excelente, robustecido por el más responsable ejercicio de la libertad de expresión. Existe también un flanco del lamentable periodismo de la insidia, el bulo y la calumnia, del que es víctima el líder del PP. Además, le atacan sin piedad sus rivales políticos. Y no solo los de la izquierda. También los que le disputan territorio en el centro derecha.