La materia gris no es espectáculo
martes 29 de enero de 2008, 19:26h
De atrás viene utilizar el consejo de los sabios para tomar decisiones del día a día y tampoco es nuevo desatender las recomendaciones una vez escuchadas sus conclusiones. Tan antigua como la política es la existencia de consejeros cerca de los gobernantes. En el reciente "comité"- el Panel Internacional de Intelectuales Progresistas- convocado por el PSOE hace unos días con el objeto de analizar su programa electoral, la novedad ha sido la fórmula utilizada para la reunión. El habitual encuentro de asesoría, con tres o cuatro personas máximo entre consultores y consultados en debates intensos y estudios concienzudos de los contenidos, ha mutado en un show multimedia que por un lado ha convocado a la vez a más de diez expertos de diferentes áreas del saber (economía, educación, cambio climático,…) y por otro a un público numeroso y heterogéneo entre los que se encontraban presidente, ministros en activo, ex presidente, ex ministros, juventudes y por supuesto, medios de comunicación. Los deberes venían hechos -el trabajo no fue remunerado, pero los asesores traían sus tareas cumplidas- pero cuando los expertos quisieron exponer sus trabajos, se encontraron con que no había lugar: la mesa de trabajo se había convertido en un escenario.
Ni tenor, ni payaso ni jabalí, clamó nuestro maestro Ortega y Gasset en las Cortes Constituyentes de 1931, criticando los papeles que habían asumido gran parte de los diputados de pasmar, divertir u horrorizar a la audiencia en lugar de trabajar para levantar un nuevo Estado. Emulando estos roles, ¿se trata de intentar que el consejo del experto suene en el escenario de una ópera, en la pista de un circo o en la mitad de un zoo? La inquietud intelectual no puede ser nunca espectáculo.
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Historiadora
MARGARITA MÁRQUEZ es historiadora y periodista
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