La española se deshizo sin problemas de su rival en semifinales.
"El tenis te da nuevas oportunidades cada semana. Va a ser un partido difícil, la última vez que jugamos lo hicimos en la semifinal de un Grand Slam así que es una jugadora que juega muy bien. Sabe jugar en grandes escenarios. Va a ser una gran semifinal", aseguró Garbiñe Muguruza tras vencer a Kristina Mladenovic en los cuartos de final del Abierto de Monterrey y conocer que se mediría a Magdalena Rybarikova en la final del único torneo que ganó en 2018.
Pero ese pronóstico de envite igualado no se tornaría real este domingo. Y es que la eslovaca pagaría el esfuerzo ejecutado en su cruce de cuartos del que salió resentida físicamente. En el envite ante la española no podría superar sus molestias anatómicas, hecho que repercutió en la merma en el rendimiento que padeció, entregando a la caraqueña un camino recto hacia la defensa del título mexicano. Una cita que la hispano-venezolana tenía marcado en rojo para reconducir su temporada.
Garbiñe vencería a Rybarikova por un rotundo 6-2 y 6-3. Las limitaciones que arrastró la centroeuropea, dolorida en su rodilla derecha, permitieron a la española poner en práctica una salida arrasadora al partido similar a la desplegada en el combate de cuartos. Apoyada en su reforzada confianza, Muguruza lograría dos breaks a las primeras de cambio y se disparó on un 4-0 inicial que condicionaría el rumbo del set con celeridad. La eslovaca no pasaría de maquillar el marcador.
Se apuntó dos juegos cuando su articulación se calentó y mitigó el dolor, toda vez que recuperó movilidad y llegó a lanzar subidas ambiciosas a la red. Sin embargo, Garbiñe no perdió la concentración y sostuvo el compromiso con el plan sin dejarse influir por los imprevistos. Cerraría el set con seriedad y en la segunda manga también aceleraría temprano. Se colocó con un 4-1, promocionado por otra rotura del saque de su oponente.
Rybarikova sacaría su orgullo, tras ser atendida por las asistencias médicas, y llegó a asestar un break a la caraqueña en el séptimo juego, mas no bastaría ese respingo y Garbiñe clausuró el evento con un 6-3 sólido. Ahora tendrá por delante a la bielorrusa Victoria Azarenka, que batió a Angelique Kerber, primera favorita, por 6-4, 4-6, 6-1 en la otra semifinal. La germana no mostró su categoría en el partido entre dos ex números 1 de la WTA. Azarenka resolvería el set definitivo al ponerse con un 5-0 descriptivo.
Al término del envite, la hispano-venezolana explicaría lo siguiente: "Estoy contenta porque venir de defensora del título nunca es fácil, siento una motivación especial jugando en Latinoamérica. Tenemos pocos torneos en los que poder jugar y el público siempre hace que tenga más ganas". "Ha sido un buen partido. Creo que he jugado inteligente, hacía mucho calor (31 grados) y estoy contenta de que el partido no haya sido muy largo porque en estas condiciones te cansas mucho", prosiguió.
"He jugado un poquito mejor que en los partidos anteriores. Estoy contenta de llegar en buena forma a la final. Creo que he tenido una evolución positiva durante la semana", declaró antes de referirse a la presión de competir en una final de nuevo. "Allá donde voy tengo presión, quizás una final es más especial; pero no siento una presión especial por defender el título, ¡el título ya nadie me lo quita! Es un año diferente, es un partido diferente, quiero el título otra vez pero no estoy pensando en el año pasado", sintetizó.
Finalmenete, se felicitó porque "el nivel de este año en Monterrey es impresionante. Estamos tres exnúmero uno y puede ser una final muy emocionante, casi una final de Grand Slam y es muy motivadora". "Fue un gran partido el de hoy, estoy jugando bien; cada partido es diferente, pero me siento bien físicamente", se despidió Muguruza, quien ya se preparara para compatir contra Azarenka, una jugadora con mucha clase y que está hambrienta, pues hace tres años que no llegaba a una final.