A fines del siglo XIX Domingo Faustino Sarmiento impulso la escolarización de todos los niños de Argentina, por el imperio de la Ley Educación 1420 que sirvió para lograr un alto nivel de escolarización gracias a la decisión de la Generación del Ochenta de avanzar por el sendero de la “educación común, gratuita y obligatoria”. En las primeras décadas del siglo XX la escolarización de los niños argentinos era mayor a la algunos países europeos (como Italia y España) y de casi todos los de América Latina con la excepción del Uruguay.
Estamos en este siglo en una época en la cual la realidad educativa de Argentina es preocupante, como nos alertan los resultados recientemente publicados del Operativo Aprender realizado el año pasado. Esta prueba fue un verdadero censo escolar, ya que abarco casi 20 mil escuelas en todas las provincias y cerca de 600 mil alumnos del sexto grado primario. La información de este Operativo es esencial para entender las posibilidades de nuestro país en las próximas décadas en este difícil y competitivo siglo XXI.
Los resultados indican que el 43 por ciento de los alumnos exhibe conocimientos en Matemáticas que no supera el nivel Básico, pero atención esta cifra es un promedio de las 24 provincias que encubre importantes diferencias. Lo primero que llama la atención de estos resultados es que existen amplias desigualdades en los conocimientos de los alumnos no solo por tipo de escuela (estatal o privada), sino también por Nivel Socioeconómico de las familias. La diferencia es grande cuando se comparan los conocimientos de aquellos alumnos de escuelas privadas que tienen un alto nivel socioeconómico, con aquellos alumnos de nivel socioeconómico bajo que asisten a escuelas estatales.
Los resultados de este Operativo son un llamado de atención por sus desigualdades, ya que nada menos que el 57 por ciento de aquellos alumnos de escuelas estatales y que, además se ubican en el Nivel Socioeconómico Bajo tienen conocimientos en Matemáticas que no superan el Nivel Básico, pero en el otro extremo, es decir entre aquellos alumnos de Nivel Socioeconómico Alto, que acuden a escuelas privadas este nivel de insuficientes conocimientos se reduce a apenas 15 por ciento. Estas amplias desigualdades en los conocimientos por tipo de escuela (estatal o privada), pero además por Nivel Socioeconómico de las familias de los alumnos se registran en todas las provincias argentinas.
Un buen sistema escolar asegura altos niveles de conocimientos a sus alumnos, pero no se puede simplemente agotar en esto, sino que además debe apuntar a eliminar aquellas desigualdades en los niveles de conocimientos de los alumnos que dependen del nivel socioeconómico de sus familias. La escuela argentina ha dejado de quebrar el círculo negativo de la reproducción intergeneracional de la pobreza. La tarea no es fácil, ya que todos sabemos que la pobreza y la indigencia se concentran en quienes tienen una escasa escolarización, por eso es grave que en Argentina los conflictos laborales con cierre de escuelas se concentren en las escuelas estatales, donde acuden la mayoría de los niños pobres.