Cayó ante Zverev y puso punto y final a una gran trayectoria deportiva.
El deporte español ha vivido este miércoles una jornada emotiva: David Ferrer se ha retirado del tenis profesional en Madrid. Lo ha hecho, como prometió, toda vez que eudara eliminado en el Mutua Open capitalino. Cayó ante Alexander Zverev, por 6-4 y 6-1, en el último partido de la fecha y de su trayectoria. El esfuerzo de 70 minutos que le alejó de los octavos de final del torneo madrileño le vieron pelear cada punto, pero no bastó y la noche le rendiría el merecido homenaje.
Zverev, icono de la nueva generación, declararía al término del envite, todavía sobre la tierra batida de la Caja Mágica, lo siguiente: "Para mí ha sido un privilegio jugar con Ferrer el último partido de su carrera. Todavía recuerdo como me ganó la primera vez en las semifinales de Hamburgo por 6-0 y 6-1. Ha sido un gran honor y le agradezco todo lo que nos ha mostrado durante su trayectoria". La suerte la querido que el jugador levantino ceda el testigo al pujante germano.
El relato de este capítulo final en el currículo de 'Ferru', que venía de vencer contra pronóstico a Roberto Bautista, reflejó la distancia anatómica entre los dos tenistas en liza. El alemán, cuarto mejor jugador del circuito masculino mundial, tuvo que lidiar con e ardor inicial del españo, que llegó a colocarse con 4-1 en el primer set, desplegando un juego agresivo y afinado, que alternada derechas profundas con sedosas dejadas. Mas no bastaría, pues Alexander se rehizo y aceleró de forma determinante.
En el tercer duelo entre ambos en este 2019 -el joven ganó en Acapulco y el veterano hizo lo propio en Miami-, Zverev desefundaría su revés afilado y cruzado para concatenar nueve juegos ganados de manera consecutiva. El marcador se tranformó, de un plumazo, en un 6-4 y 4-1 oscuro para el gen guerrero de Ferrer. Gobernó el germano, vigente campeón en Madrid y encedor en tres Masters 1.000, con un saque firme y gran consistencia. Corrió y Corrió 'Ferru', aunque arrastrara molestias en el flexor de la cadera izquierda. Quería colgar la raqueta luciendo competitividad.
Sudaría, con 37 años, hasta morir de pie. Fue dominado pero peleó. En el sexto torneo de su última temporada. Combatió contra los límites de su cuerpo hasta que pudo. Sin lograr matizar el desempeño industrial de su contrincante, no tiraría la toalla y obligaría al joven a ganarle el partido. Y se despidió dejando su pañuelo rojo en medio de la pista, costumbre que ha tomado en estos meses finales de su trayectoria y que el público de la pista Manolo Santana acogió con una atronadora ovación.
Lloraría David en el banquillo, al tiempo que se recitaban todos sus logros desde la megafonía. Y, entonces, acompañado de su mujer Marta Tornel y de su hijo Leo, disfrutó el tributo preparado, en el que se emitió un vídeo con mensajes cariñosos de nombres como Roger Federer, Novak Djokovic, Rafael Nadal, Pablo Carreño, Feliciano López, Simona Halep o Caroline Wozniacki. Quedó Ferrer visualizando sus 20 años de carrera, 1.111 partidos disputados, 734 victorias y 27 títulos, con tres Copas Davis.
Y tomó la palabra. "Todo esta siendo muy emotivo, es un día que jamás podré olvidar. Tengo que dar las gracias a muchas personas, primero al torneo por darme la oportunidad de disputar mi último partido, y sobre todo a Feliciano López (director) porque lo has hecho con un cariño especial. Eres un gran amigo y de verdad, gracias. Manolo (Santana), gracias por todo, porque tu fuiste el que empezó todo esto y sin ti no hubiéramos estado aquí. Cuando perdía un partido o tenia malos momentos siempre tenia una llamada tuya, y eso te distingue a nivel personal", avanzó.
"Gracias a mis compañeros del tenis, por todos los valores que me han enseñado. Os echaré de menos a todos, muchas gracias por enseñarme lo que soy yo ahora mismo. Gracias a mis amigos de Xavea que han estado aquí y apoyándome desde que empecé mi carrera tenística. Nuestra amistad nunca ha cambiado, aunque ahora os veré mucho más porque tendremos más tiempo para estar juntos. Y gracias, como no, a las personas que me enseñaron a jugar al tenis. Mariano Peinado, en el tenis Xavea, que me enseñó a amar a este deporte. Gracias por enseñarme a jugar este maravilloso deporte. Y al que me enseñó los valores del sacrificio y constancia, Javier Piles, que hiciste todo por mi y te lo agradezco de corazón. Tu empezaste conmigo cuando acababas de tener un bebé y yo se ahora cómo es ese sacrificio", prosiguió.
Haría hueco en su discurso para ,mencionar a "Jaume y Juan, y a Albert Molina, representante y amigo, siempre me has dado ese cariño que he necesitado. Y a mi actual entrenador Paco Fogués, la mejor persona que he podido conocer. Siempre ha estado a las buenas y a las malas, y es el segundo padre de mi hijo. Eres parte de mi familia". "Gracias a mi familia que me lo ha dado todo, educación, valores. He tenido los mejores padres del mundo. Sois un ejemplo para mi. Sé que jamás seré mejor padre que vosotros. Y gracias a mi mujer, porque gracias a ti, he tenido los mejores años de mi carrera y por el sacrificio que has hecho por mi. Y en los momentos de derrota, poder aguantarme. Ya no voy a jugar al tenis, no voy a viajar. Sólo espero poder darte un uno por cien como padre y marido de lo que tu me has dado", subrayó.
Y se despidió aclarando que "no puedo dar más, nunca he podido conseguir Madrid, o un Grand Slam, pero he conseguido algo que llevo en el corazón, es el cariño vuestro, gracias. Y os recordaré hasta el último aliento". "He tenido mucha suerte de poder acabar de esta manera. Quería acabar de una manera buena, de la mejor posible. Y es difícil y me preparé para ello. Pero jamás me hubiera podido imaginar algo así. Muchísimas gracias por el cariño dado en días de lluvia, de sol, en días buenos, en días malos y os llevaré siempre en mi corazón", concluyó, para marcharse ante la admiración de todos.