No le gusta nada, pero si Pablo Iglesias se planta, la solución final de Pedro Sánchez consistiría en conseguir...
No le gusta nada, pero si Pablo Iglesias se planta, la solución final de Pedro Sánchez consistiría en conseguir la investidura con los votos de las agrupaciones secesionistas y la abstención de Podemos.
Los noes seguros a Sánchez suman 147 escaños: Partido Popular, 66; Ciudadanos, 57; Vox, 24. Los síes que necesita el presidente para, en segunda votación, superar a los noes son los del PSOE, 123 escaños; ERC, 15 escaños; PNV, 6 escaños; Bildu, 4 escaños. Total 148 votos. Los demás partidos, Podemos, JxCat, CCa-PNC, Na+, Compromís y PRC, deberían abstenerse, aunque alguno de ellos podría sumarse a los síes.
De todas las fórmulas que ha barajado Pedro Sánchez esta es la peor, no solo para España, también para él mismo, pues quedaría ante la opinión pública como el aliado de las agrupaciones secesionistas, provocado el desapego no solo de los partidos de centro derecha sino también de un sector extenso del propio PSOE, encabezado por Felipe González y por Alfonso Guerra. Pero si Sánchez no consigue embridar a Pablo Iglesias, no tiene otro camino de investidura que la ignominia del apoyo secesionista. O bien convocar nuevas elecciones que le mantendrían en el poder hasta el próximo mes de febrero y que, además, podría ganar con más holgura. Hasta aquí, en fin, ha llegado una situación desquiciada, cuya solución cada vez está más clara: la modificación de la ley electoral para que las elecciones se hagan a doble vuelta.