Una detonación de presión ardorosa y velocidad combinativa sentenció el envite en el primer acto, con especial participación de Benzema y James. Los madrileños se complicarían en la reanudación, concediendo dos tantos y despoblando su equilibrio táctico, en el debut de Hazard. Por Diego García
El Real Madrid se presentó este sábado en el Santiago Bernabéu con la obligación de ganar por primera vez en su casa. Se medía a un Levante que arribó lanzado, con un colchón de seis puntos proporcionado por haber vencido sus dos partidos jugados en el Ciutat de Valencia. Se cruzaban, por tanto, las dudas del favorito y la confianza de la delegación visitante, con la sombra del venidero inicio de la Liga de Campeones y de la resaca de la fecha FIFA sobrevolando el lluvioso paisaje.
Zinedine Zidane pensó necesario mantener la apuesta por el cambio de sistema. Las bajas de Modric, Bale, Fede Valverde, Isco y demás mediocampistas le llevó a configurar el ya conocido 4-2-3-1. Casemiro y Kroos ejercían de doble pivote, con James Rodríguez en la mediapunta, Vinicius y Lucas Vázquez en los extremos y Benzema en punta. La zaga titular repetía, debido a la baja de Ramos en el inminente duelo ante el PSG. Eden Hazard esperaría turno junto a Jovic y Rodrygo.
Paco López, en su caso, reprodujo su idea característica, esa que ya le llevó a sacar los tres puntos de Chamartín en el pasado curso. Cimentó una zaga de cinco piezas, con carrileros muy largos -Carlos Clerc y Miramón- y con José Luis 'Comandante' Morales y Borja Mayoral en la delantera. Rochina, Campaña y Vukcevic se uniformaron como el nexo entre líneas, futbolistas de despliegue físico y talento para distribuir. La velocidad y movilidad de sus puntas emergía como la guinda de su ambiciosa filosofía en esta visita.

Y, de hecho, los valencianos saltaron al verde sorprendiendo al coloso. Adelantaron líneas presionando a cancha completa, ahogando la salida de juego local y granjeándose, en consecuencia, el timón del tempo del duelo en su prólogo. Se jugaba en el territorio madridista por mor de la valentía posicional levantina, que desglosó, sin complejos, su guión de combate de tú a tú con el aristócrata capitalino. Y de ese ajedrez brotaría un comienzo de ida y vuelta, con los candidatos a todo en ejercicio inesperado de repliegue y contragolpe.
Un robo de Casemiro y transición lanzada que devino en centro de Lucas y remate de Benzema -que atajó Aitor- abriría el fuego en el tercer minuto. Responderían los granota con una falta lateral lanzada por Rochina que rebotó en Duarte, quedando el cuero muy cerca del poste de Courtois -minuto 7-. Y, de inmediato, Sergio Ramos cometió el enésimo error en este tramo de temporada, ofreciendo a Morales una autopista que aprovechó para centrar con veneno. Sólo la intercepción providencial de Varane resistió el empate. Segundos después, Lucas Vázquez emitió un sensacional balón en profundidad que dejó a Benzema en mano a mano con el arquero. Aitor salió muy rápido y conjugó el peligro.
Competían dos escuadrones desde la verticalidad, siendo en centro del campo un lugar de tránsito y no de elaboración. Mas, poco a poco el Madrid alcanzó a poner el lazo a la posesión y pudo forzar el encierro progresivo levantino. A pesar de no disfrutar de una circulación entre líneas y de amontonar centros laterales, la inercia fue perteneciendo a la pauta de un Toni Kroos concentrado, que lo intentaría desde media distancia -sin tino, en el 13 de juego- y al pescar un rechace de la defensa en el lanzamiento de un córner -zurdazo raso, en el 17-.
Se atravesaría el minuto 20 con un nuevo paradigma de dominio madridista que mutaría con celeridad en asedio. Pasaron a presionar con ardor la línea ofensiva y la medular merengues y ese movimiento vino acompañado por una lucidez combinativa coral reseñable. El fruto de ese fogonazo energético y de rigor táctico alzó su telón con un cambio de juego proverbial de James para la asistencia de Marcelo al chut de Benzema que repelió Aitor. El meta visitante salvaría a los suyos ante el derechazo de Lucas, tras una emboscada a Vukcevic -minuto 22-. Y el extremo gallego lo probaría también en el 24, con similar final.

El fluir renacido del juego capitalino, con el campo muy abierto, desajustaría a un Levante en el que los talentosos Rochina y Campaña no llegaban a ayudar a sus laterales. En ese hueco nacían superioridades por banda alimentadas por las incorporaciones de Marcelo y Carvajal. Precisamente de un avance de éste último germinó el primer tanto, con centro quirúrgico del carrilero y cabezazo ortodoxo y a la red de Benzema -minuto 25-. El francés, afinado en el remate, abría la espita y legitimaba la demostración de compromiso y el esfuerzo de todo su colectivo.
Pero no aflojaría el Real Madrid, pleno de seguridad. Y entre este punto de inflexión y el minuto 40 sentenciaría el reparto de los tres puntos. En el 31 Vinicius recibió en la izquierda y quiso darle rapidez a la transición. Centró hacia la espalda del trivote rival y Postigo ganó el cuerpeo a Benzema, si bien la pelota le cayó a James. El colombiano, entrando sin marca en la frontal, amagó el remate y asistió para que el galo ajusticiara de zurdazo raso y colocado, para el 2-0. Y en el minuto 40, Karim salió de sitio para recibir un pase vertical de Varane y accionar una asociación virtuosa en la que participó Lucas y finalizaron Vinicius -galopada y asistencia- y el goleador Casemiro.
Semejante exhibición acompasada de sudor, precisión, calidad y pegada sedujo a la tribuna y restó trascendencia a un segundo acto que empezó sin sustituciones. Mas sí se registraría la extinción del monólogo madridista. En el 49, Clerc rebasó a dos oponentes indolentes y centró para que Mayoral ganara la espalda a Ramos y recortada distancias, con un toque sutil y mortífero. Subiría revoluciones el sistema entrenado por Paco López, volviendo a presionar. Y el intercambio de golpes, con hectáreas por recorrer tras recuperación, tomó la escena. Con la zaga madridista mucho más obligada. Y la clase de Bahrdi fue inyectada -por Vukcevic-, en un cambio muy ofensivo.
Y un error grotesco de Carvajal, que controló mal en la frontal de su área, regaló a Rochina un zurdazo demasiado cruzado -minuto 54-. Le urgía al Madrid, sobre todo en fase defensiva, despertar. Y Benzema trató de tirar del carro anímico al sentar a su par -Vezo- en la frontal y descerrajar un derechazo angulado que se estrelló en la madera. Vinicius enviaría fuera y muy flojo el rechace, a puerta vacía. Y Zidane, en esta tesitura que se susurraba resbaladiza, activó el debut de Hazard y la participación de Militao -por Casemiro y Ramos-. Buscó el técnico francés la victoria sacando a su única ancla que equilibra el centro del terreno. El familiar y algo forzado 4-3-3, con Kroos, Lucas y James en la medular, rozó el 4-1 (anotado por Vinicius y anulado por fuera de juego) e instó a los levantinos a quemar las naves: Roger y Melero entraron -por Duarte y Rochina- y acabarían en 4-4-2.

En el minuto 67 Hazard se presentaría en sociedad con una conducción muy larga, culminada con regate y derechazo que hizo volar a Aitor. Quedaban 20 minutos de anarquía, de choque entre dos once pensados para atacar. Un escenario que podía desnudar la fragilidad de ambas defensas -la pareja Varane-Militao era inédita y será la que competirá en el Parque de los Príncipes-. En el entretanto, James pondría otro ribete a su pedigrí con una asistencia brillante que Vinicius usó para nutrir la preocupación sobre sus problemas en la definición. Malgastó el cara a cara con Aitor -minuto 72- y perdonó el carpetazo definitivo a esta jornada.
No marraría Melero, que instaló el 3-2 al cabecear a las mallas una jugada ensayada y botada por Campaña. Le ganó la espalda a un Carvajal desorientado y se reinició un evento que parecía solventado -minuto 77-. La validez de la ideología de 'Zizou' quedó en suspenso una vez más, tras refrescar las dudas de su defensa por la mezcla de sus decisiones y del descenso abrupto de la mentalidad de sus jugadores. Morales se convirtió en un problema en cada contra valenciana, con los pitos resonando en el graderío.
El dibujo local, pensado sólo para atacar, sollozaría en el desorden tras pérdida. Y Benzema dejó su lugar a Jovic después de chutar fuera. James volvería a repiquetear con un remate sin dirección desde la frontal justo en el albor de la pretensión de protegerse con la posesión. Evitaban partirse y añoraban esa mejor versión en meses vista en los 45 minutos iniciales. Su bipolaridad está contrastada y sólo una parada de reflejos de Courtois rescataría la victoria. Un mal pase de Vinicius -muy desacertado- propició la contra que devino en el lanzamiento de falta rematada por Vezo para el lucimiento del portero belga. Llegaría a la orilla pidiendo la hora, con las sensaciones y los fantasmas ya conocidos. Sin Casemiro, todo es posible para el contrincante de turno.
- Ficha técnica:
3 - Real Madrid: Courtois; Carvajal, Varane, Sergio Ramos (Militao, m.60), Marcelo; Casemiro (Hazard, m.60), Kroos, James; Lucas Vázquez, Vinicius y Benzema (Jovic, m.82).
2 - Levante: Aitor; Miramón, Duarte (Melero, m.68), Postigo, Vezo, Clerc; Vukcevic (Bardhi, m.55), Campaña, Rochina (Roger, m.68); Morales y Borja Mayoral.
Goles: 1-0, m.25: Benzema. 2-0, m.31: Benzema. 3-0, m.40: Casemiro. 3-1, m.49: Mayoral. 3-2, m.75: Melero.
Árbitro: De Burgo Bengoetxea (Comité Vasco). Amonestó a Casemiro (28), Lucas Vázquez (39) por el Real Madrid; y a Vezo (79) y Clerc (90) por el Levante.
Incidencias: encuentro correspondiente a la cuarta jornada de LaLiga Santander, disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante 60.401 espectadores.