Djokovic ha perdido en la gira asiática y el jugador español será número uno del circuito masculino de nuevo.
Rafael Nadal es el número uno del circuito masculino de tenis profesional. Ha reconquistado el trono gracias a la derrota de Novak Djokovic en los cuartos de final del Masters 1000 de Shanghái. El serbio cayó derrotado ante el griego Stefanos Tsitsipas. Debía el balcánico defender un gran puñado de puntos, pues en 2018 ganó en este Masters 1.000 y el español, por su parte, ni participó en esta edición ni en la de la temporada pasada.
La excepcional mitad de curso trazada por el zurdo legendario -que le llevó a alzar Roland Garros y el Abierto de Estados Unidos- disparó la presión que debía soportar Djokovic en este final de calendario. No obstante, en ese tramo del pasado ejercicio 'Nole' se salió, mientras que el manacorí decidió parar y someterse a un tratamiento médico que paliara las molestias que venía arrastrando. Y, finalmente, el serbio a doblado la mano y el 4 de noviembre ya figurara en la segunda plaza de la ATP.
Lo hará con Nadal en la cima hasta esa fecha como mínimo, con independencia del resultado que se registre en el Masters 1.000 de París-Bercy. Eso sí, si Rafael venciera en ese evento -en el que nunca ha triunfado- se aseguraría el número uno de 2019 pues la brecha de puntos se multiplicaría tanto que anularía lo que aconteciera en el ATP Finals. En la capital francesa Novak ha de empatar la condición de finalista de 2018 para no perder puntos, pero si el español levanta el trofeo las matemáticas sobran.
En consecuencia, para el mejor deportista español de la historia arribar al final del curso como el mejor tenista de planeta ha acabado por ser un objetivo. Y la receta del éxito ha residido en la misma que aplicó Roger Federer para renacer hace un par de años: reducir los torneos disputados para cuidar el cuerpo. Este año Nadal simplemente ha comparecido en 11 eventos, llegando al menos a las semifinales de todos ellos -salvo en uno-. Y las lesiones le han respetado más, hecho del que se ha congratulado en más de una oportunidad.
Esta misma semana, en un acto celebrado con Telefónica, reflexionaba en torno a su presente de este modo: "El año ha sido muy bueno a pesar de un comienzo difícil a nivel físico. Desde Barcelona, pude jugar todos los torneos que quería y tenía el calendario que quería tener. La final del US Open fue dura y la Laver Cup estuvo bien. Tuve y tengo un pequeño problema (de muñeca), pero me estoy recuperando y espero tener el calendario que fijé y terminar el año como me gustaría después de una temporada que ha sido buena".
Lo que le queda es París, la nueva Copa Davis y el postrero torneo en el que se juntan anualmente los mejores según el ránking de la ATP. Djokovic, en su caso, no tiene previsto participar en los próximos torneos de Viena (Austria) y Basilea (Suiza). "Tengo programado jugar en París y Londres por ahora", dijo en la rueda de prensa posterior a su derrota de este viernes ante Tsitsipas, en Shanghái. Bien es cierto que no ha querido aclarar su va a cambiar algo en su hoja de ruta para aferrarse al primer puesto del circuito.
En la misma jornada en la que Roger Federer también caía en el Masters 1.000 chino y proclamaba la vigencia de la nueva generación de tenistas, el balcánico, nuevo segundo clasificado, señalaba que el de hoy fue "uno de esos días en los que quizás no puedas encontrar esa nitidez que es necesaria en este tipo de partidos". "Tsitsipas se merecía la victoria, pues ha sido el mejor jugador", concluyó, en una frase que también podría ser extrapolable al global de la temporada colocando el nombre de Nadal. No ha habido nadie más consistente. 'Nole' ha estado aquejado por molestias físicas en su hombro, aquellas que le obligaron a retirarse del Abierto de Estados Unidos y perderse varias semanas de competición.