Pues sí que se han dado prisa Pedro Sánchez y Pablo Iglesias en llegar a un acuerdo de coalición. Es realmente sorprendente el efecto que ha provocado perder 3 y 7 escaños, respectivamente, en las elecciones del 10N para entenderse. Y no menos llamativo es cómo esa persona non grata que el presidente en funciones no quería bajo ningún concepto en su Consejo de Ministros los viernes pasa a ser, de forma inmediata, su mano derecha.
Un abrazo sobreactuado y ya está, desavenencias resueltas. Es lamentable, desde cualquier punto de vista, que se haya solucionado en 24 horas algo impensable durante 6 meses. ¡Qué pérdida de tiempo y de dinero!
No digo nada nuevo si confirmo el ridículo espantoso que ha hecho el equipo pensante en Ferraz y Moncloa al decidir convocar unas nuevas elecciones. El presidente aún en funciones, que se ha tenido que resignar a no gobernar en solitario, esperaba jugar a estas horas con otras reglas, con otros refuerzos y en posición dominante, pero la realidad es tozuda y si antes los números no daban, ahora le han obligado a negociar a la baja.
Fue una alegría ganar, felicidades a los premiados, pero no lo es tanto si lo haces con menos representación. No ha debido ser nada agradable, imagino yo, volver a sentarse cara a cara con quien te insultó, te recordó el “pasado manchado de cal viva”, te retó, te ha imitado para reírse de ti y te ha vuelto a sentar a negociar cuando esperabas no tener que hacerlo nunca más. Además, aunque todavía no ha trascendido, a parte de la vicepresidencia para Iglesias, está por ver cuántas carteras cambian de partido como parte de ese acuerdo al que se ha visto abocado Sánchez.
Todos los partidos separatistas se frotan las manos con la imperiosa necesidad de acuerdos, da igual de donde vengan, del presidente en funciones ante su precaria situación. Y todos los españoles que todavía creemos en España cruzamos los dedos para que Pedro Sánchez no venda por un Falcon el país del que será presidente.
Y digo yo: ¿Qué creen ustedes que pedirán ERC, JxCat, Bildu y PNV a cambio de sus votos a favor o abstenciones? Está claro que los tres primeros exigirán ‘amnistía’ para sus condenados y el derecho de autodeterminación, aunque no tengan el mismo concepto de nación que el líder del PSOE, y los de Ortúzar se conformarán con más dinero, como siempre.
Habrá que hacerse a la idea de que nos freirán a impuestos y esperar a ver, según el decálogo del preacuerdo entre Pedro y Pablo, cómo se garantiza la convivencia en Cataluña. He de reconocer que me supera la impaciencia por saber qué fórmulas de entendimiento y encuentro para fomentar el diálogo con los que se quieren independizar –y así lo dicen todos los días– van a encontrar en la Constitución, porque ya sabemos todos por dónde se pasan la Carta Magna los separatistas.
Desconozco si Sánchez podrá dormir tranquilo con su intento de gobierno Frankenstein de coalición. Y el que tampoco sé si podrá pegar ojo por pactar con un partido del Ibex y corrupto es Iglesias, a tan solo una semana de conocerse la sentencia de la pieza política de los ERE de la Junta de Andalucía, en la que están acusados los expresidentes Manuel Chaves y José Antonio Griñán, junto a varios consejeros y altos cargos de entonces.
En cualquier caso, todavía quedan muchos cabos por atar y ERC, para empezar, rechaza ya que exista un problema de convivencia sino de la relación entre España y Cataluña. Si no se “sienta y habla” Sánchez con ellos de lo que les interesa, votarán en contra. ¿Se imaginan ya lo que va a durar este Gobierno? ¿Y los Presupuestos Generales del Estado? Con un Congreso de los diputados tan atomizado, es de prever que habrá de todo menos estabilidad. ¿Un acuerdo de legislatura?