APRENDER A VOLAR
martes 12 de agosto de 2008, 19:42h
Crisis. Ya no hay marcha atrás, los tiempos en que los fondos europeos sufragaban, entre necesarias remodelaciones para la modernización del país, estrambóticos proyectos, ocurrencias de rápida transición y obras de derroche han llegado a su fin.
Sin duda estamos inmersos en una crisis global, pero a un país como España, que ha basado su crecimiento económico de los últimos años en el sector inmobiliario, en la construcción, en la recalificación y compra-venta de terrenos, en las obras públicas y en los servicios financieros para el apalancamiento de estas actividades; estos tiempos suponen una incertidumbre todavía mayor que para el resto de países desarrollados.
Con la vertiginosa caída de la venta de inmuebles, el incipiente impago de las hipotecas y la falta de liquidez, parece que todo conduce hacia el principio del fin del status quo de la economía española. Las entidades financieras han sabido crecer y mantenerse a través de la financiación de proyectos de seguro cumplimiento, que en estos momentos ven como el aseguramiento del cobro de créditos, se precipita hacia la vacilación de sus deudores.
La Bolsa, que en anteriores periodos fue refugio para los ahorros, arrastra los mínimos de otros parqués, más los añadidos a la peculiaridad de nuestro sistema. Esto es debido en gran medida a la huida de los inversores institucionales, y sobre todo a la defenestración del sector del ladrillo, que ha tenido como resultado la entrada en concurso de acreedores de gran cantidad de constructoras, cuyos competidores ahora parecen intentar, histéricamente, diversificar su objeto de negocio. Siempre podremos echarle la culpa a la subida del precio del petróleo y a las importadas hipotecas basura.
Según el Servicio de Estudios del BBVA los sectores ligados a la construcción y a las actividades inmobiliarias durante el periodo que va desde 1996 a 2006 fueron de un 38% del total, creciendo 1,7 puntos más que el resto de la economía de mercado. Si a este sector unimos los de la actividad del sector público (14%) y de los servicios, supone que la gran mayoría de la economía española se desenvuelve dentro de actividades que no generan directamente tejido industrial o tecnológico.
Es preocupante constatar que “Los soportes desde el sector público tienen una efectividad limitada”, según el servicio de estudios antes citado, por lo que el campo de actuación del gobierno es mínimo para tomar las decisiones que puedan afectar positivamente sobre la actual situación; y si además tenemos en cuenta que la mayoría del de tejido tecnológico-industrial nacional pertenece al sector de las Utilities, (entre las que se encuentran el sector energético y de telecomunicaciones), tenemos entre manos una economía totalmente dependiente de la inversión exterior.
La inflación y el paro devoran al milagro económico español, mientras, la limitación de los créditos a los hogares, frena el consumo. La deslocalización de empresas nacionales y multinacionales en países con una mayor rentabilidad por inversión, dejan a España yerma en actividad productiva, a no ser que las Comunidades Autónomas tomen chequera para limitar, por lo menos temporalmente, esta huida.
Aunque yo, personalmente tengo fe. Tenemos el capital humano necesario para dar el salto a la economía del nuevo siglo, hacia la creatividad mediante la información, la técnica y la especialización. Creo que el sindicalismo, podrá modificar sus anquilosadas estructuras para que, desde la inteligencia, pueda crear oportunidades de trabajo. Creo en que en España se podrán llevar a cabo políticas empresariales más ambiciosas, con el respaldo de una banca que haya dejado de ser timorata. Quizás esta crisis sirva para que se comience a financiar proyectos privados que proporcionen a España un horizonte en el que una nueva economía nos haga crecer en sectores en los que podamos dar un valor añadido y a través de los cuales diversifiquemos nuestros sectores de producción y no dependamos tanto de la inversión extranjera.
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Abogado
CARLOS LORING es licenciado en Derecho, diplomado en Gestión Empresarial, y MBA en e-Business por la Universidad Pontificia de Comillas (ICADE)
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