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ORIENT EXPRESS

La muerte de Soleimani

Ricardo Ruiz de la Serna
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ricardo_ruiz_delasernayahooes /22/22/28
lunes 06 de enero de 2020, 19:41h

El viernes pasado dos misiles lanzados desde un dron MQ-9 Reaper mataron en el aeropuerto de Bagdad al poderoso general de división Qasem Soleimani, que nació en la provincia de Kermán (Irán) en 1957 y era comandante de la Fuerza Quds, la unidad de operaciones especiales de la Guardia Revolucionaria Iraní dedicada a operaciones en el extranjero. Junto a él murió también Abu Mahdi al Muhandis, comandante adjunto de las Fuerzas Populares de Movilización de Irak, una de las organizaciones paramilitares sobre las que Teherán tiene influencia a través de las Brigadas Hizbolá. Este ataque ha supuesto un terremoto en la política de la región y sus consecuencias son difíciles de prever.

La eliminación de Soleimani, que la Unión Europea había incluido desde enero de 2019 en la lista de personas, grupos y entidades a quienes se aplican medidas específicas de lucha contra el terrorismo, pone fin a una carrera de apoyo al terrorismo y la subversión de más de tres décadas. Es difícil exagerar la importancia que tuvo este militar en la exportación de la Revolución Islámica. Apoyó a los huthis en el Yemen, a Hamás en la Autoridad Palestina, a los yihadistas afganos contra los soviéticos y a los talibanes contra la OTAN. En El Líbano, contribuyó a convertir a Hezbolá en lo que es hoy. En Siria, fue una figura clave en vertebrar el apoyo chií a Asad en la lucha contra sus enemigos. En Irak, se movía como pez en el agua a pesar de que las Naciones Unidas le habían impuesto la prohibición de viajar en virtud de la Resolución 2231 (2015) sobre la cuestión nuclear iraní. En su último informe sobre la ejecución de esa resolución, el secretario general Antonio Guterres ya advertía de esos viajes sobre los que los medios iraquíes y las redes sociales informaban con normalidad.

En 2019, la República Islámica de Irán ha hecho varias demostraciones de fuerza en la región bien directamente bien a través de otros. Los ataques a instalaciones petrolíferas saudíes y la desestabilización del tránsito de buques petroleros por el Golfo marcaron una escalada entre Irán y sus aliados, por un lado, y los Estados Unidos y los suyos por otro. Los detonantes de la operación del viernes pasado contra Soleimani fueron la muerte de un contratista estadounidense en Kirkuk, al norte de Irak, en un ataque con cohetes lanzado por un grupo proiraní y el asalto a la embajada en Bagdad el martes pasado por una multitud, que el presidente Trump consideró una maniobra orquestada por Teherán.

Con la eliminación de Soleimani, como indicaba el analista especializado en Irán Meir Javedanfar a la cadena de televisión china CGTN, los Estados Unidos han cambiado las reglas de juego en Irak: además de golpear a las fuerzas proiraníes, Washington golpeará a los propios iraníes. Sin duda, esto es un cambio significativo si tenemos en cuenta que Teherán suele actuar por fuerzas interpuestas. El instrumento para la creación, entrenamiento, financiación y aprovisionamiento de material bélico de esas fuerzas desde El Líbano hasta Yemen es la unidad que comandaba Soleimani.

Este golpe a la capacidad operativa de Teherán es también un desafío a su fuerza. Irán no puede vacilar ahora. Las propias tensiones internas que el régimen de los ayatolás afronta estallarían si da muestras de debilidad. Sus aliados en la región necesitan confiar en que Irán no cederá ante los Estados Unidos. Así, es de esperar que haya acciones contra objetivos estadounidenses o de sus aliados allí donde los operativos iraníes puedan realizarlos. Las redes creadas por la Fuerza Quds y, en general, por la inteligencia iraní perviven durante mucho tiempo latentes y pueden reactivarse muchos años después de su creación. En Europa, Irán ya ha desplegado operativos en distintos países- Alemania, Francia, los Países Bajos, Dinamarca, Albania- y ha tratado de seguir e infiltrar la diáspora iraní, las organizaciones de opositores y las instituciones que pueden resultar útiles a los efectos de espionaje. Sus acciones de influencia a través de programas de televisión y de apoyo a políticos brindan a Irán un amplio repertorio de posibles formas de atacar los intereses de los Estados Unidos y sus aliados.

La Unión Europea ha pedido contención para evitar una escalada de violencia. Algunos países de la Unión como Francia y Alemania, así como otros del continente -pensemos en Suiza- podrían desempeñar un papel crucial en reconducir esta escalada cuyo último paso ha sido el anuncio iraní de infringir los límites del acuerdo nuclear. Es cierto que hay muchas sospechas de que Irán, en realidad, hace tiempo que dejó de respetar esos límites si es que alguna vez lo hizo, pero es una señal más de que Teherán va a seguir extendiendo el conflicto a toda la región e involucrando a todos los actores que pueda reunir contra los Estados Unidos. La estrategia es clara: si Irán sufre, todos sufrirán.

Ricardo Ruiz de la Serna

Analista político

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