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TRIBUNA

El increíble

domingo 09 de febrero de 2020, 18:47h

Si los comunistas están en el Gobierno de España, terminamos siendo títeres de algún Estado extranjero. En 1936, con el Frente Popular, obedecíamos a Moscú. El embajador soviético en Madrid, Rosenberg, asistía en 1936 a los Consejos de Ministros. Ante unos laboristas ingleses, se disculpaba Zugazagoitia, ministro de Gobernación: “¡Qué se le va a hacer! Hemos recibido ayuda de Rusia y, en contrapartida, debemos permitir cosas que no nos gusten”. Hoy obedecemos a Caracas, de quien recibimos órdenes amenazantes vía Barajas.

El episodio perpetrado con nocturnidad y alevosía entre Abalos y la venezotirana transita ya por su enésima entrega. Más que nadie Abalos tiene el don de concentrar la mayor cantidad de palabras en la mínima cantidad de verdad. Para unificar criterios de trapisondistas, Sánchez y sus ministros se retiran de convivencia a Quintos de Mora. Allí, disfrutando del fuego de campamento, habrán recibido del ventrílocuo Maduro y su muñeco Zapatero el fardo de sibilinas recomendaciones. Luego, ante el crepitar de las llamas y engolados por la ocupación de una finca, otrora propiedad de señoritos terratenientes, la facción más totalitaria del contrahecho gobierno Frankestein sueña ensimismada con imágenes de hambrientos jornaleros gritando: “El campo para quien lo trabaja”.

Anda fastidiada la progresía porque Trump ha superado el escollo de su impeachment. Al escribir al dictado, los voceros progresistas describen tendenciosamente el mandato desde la Casa Blanca como un calvario para su pueblo: dividido y polarizado, con las instituciones agrietadas, el prestigio exterior bajo mínimos y todo imputable a la actitud sectaria y estrecha de Trump. No repara esta incongruente tropa de corifeos que esa es la más precisa descripción que se ha hecho de la España de Sánchez, quien no cesa de superarse a sí mismo: tras los embustes sobre su tesis y los proferidos en campaña, persiste en la trola sobre el aterrizaje en Madrid de la lugarteniente de Maduro.

El económico es el mejor expediente de Trump: cifras de crecimiento y de aumento del empleo. Todo lo contrario que este Gobierno frentepopulista, que reducirá nuestra economía a escombros. Fieles a su contrastada incompetencia con las cuentas públicas, como aquél inepto que compraba cuando los precios estaban altos y vendía cuando bajaban, la titular del ramo, que aún padece secuelas del ERE andaluz, anima alegremente a las Comunidades Autónomas a que se endeuden. La izquierda dando siempre lecciones en repartir miseria y no riqueza. Niega el IVA a sus destinatarios autonómicos dándose arrumacos y cabezaditas con aquellos que llevan veinte siglos sin ser nación ¡y lo que te rondaré morena! presumiendo de una esperpéntica soldadesca en alpargatas.

La RAE presenta dos significados del adjetivo “increíble”: 1. Que no puede creerse. 2. Que es muy difícil de creer. Ambos encajan perfectamente en Sánchez. Porque entre tantos prestigios como necesitamos con urgencia restaurar en España sobresalen dos: el de la verdad y el del sentido común. Y no resulta difícil, sino imposible de creer que puedan restaurarse estando en el Gobierno de España un tipo tan increíble.

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