El independentismo ha vuelto a meterse en problemas con la raza. En esta ocasión, ha sido la alcaldesa de Vic, Anna Erra, ha manifestado en el Parlament que los catalanes han de hablar en catalán a cualquier persona, incluso a los que "no parezcan catalanes".
“Hay que concienciar a los catalanes autóctonos de que hay gente nacida fuera que tiene que aprender el catalán", ha manifestado, "hay que dejar de hablar en castellano a cualquier persona que por su aspecto físico o por su nombre no parezca catalana”, mostrando que, según su criterio, habría unas características físicas o raciales para ser catalán.
"El supremacismo y racismo que expresa esta diputada separatista hablando de diferencias físicas entre catalanes y extranjeros es inadmisible e intolerante. Desde Ciudadanos seguiremos denunciando las barbaridades de los separatistas. ¡Pida perdón por esta vergüenza!", ha manifestado Ciudadanos en las redes sociales.
Este desliz se une a otros como el del actual presidente de la Generalidad, Quim Torra, que dejó por escrito que los españoles no catalanes son "bestias carroñeras, víboras, hienas con forma humana" o a las de Jordi Pujol, el histórico líder del catalanismo que hablaba del hombre andaluz "destruido" y en "estado de miseria cultural, mental y espiritual" como una amenaza para Cataluña, en el caso de que "por la fuerza del número" llegase a dominar en la comunidad autónoma, en referencia a la inmigración económica de los andaluces.